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La première peau. Sobre: "El performer, Un diamante latente, Diario de Viaje" de Marisa Busker

Al aceptar que el performance funciona como un sistema de aprendizaje, retención y transmisión de conocimiento, los estudios de performance nos permiten expandir nuestra noción de conocimiento. Podríamos cuestionar, por ejemplo, desde esta práctica no discursiva, la preponderancia de la escritura en el marco del mundo occidental que tanto influye en el concepto de la modernidad. El reto de re-introducir el cuerpo en el ámbito académico ha sido tan urgente y difícil como re-introducirlo en la práctica artística. No es coincidencia que la ruptura académica contra los límites disciplinarios se dio al final de los años 60’ s, justo cuando el performance-art rompió barreras institucionales y culturales.

Diana Taylor, Performance.


 

El libro de Marisa Busker se inscribe en las crónicas de viajes, género consolidado en las épocas de la conquista española (los tripulantes tomaban nota de todo en diarios que algunos conservaban y otros enviaban a la Corona para poner al tanto de la travesía y sus avatares).

El diario de viaje, como tal, es una forma estabilizada que puede o no seguir esquemas rígidos.

La incesante búsqueda de la autora por una nueva metodología es, me atrevo a decir, la excusa del texto.



 




pH y edit: Mariné Amestoy.


 

¿Acaso da igual hablar de performer o cuerpos performáticos que habilitan una lógica que involucra diversas prácticas y tiene una dimensión, transcultural y transdisciplinaria?





En su viaje por la India, Busker dispara (postula) una, de sus tantas, nociones teóricas: la Voz Preconceptual, así como el Tronco y Núcleo Generador. Por otra parte, el contexto y la secuencia en la que tienen lugar las energías que compromete al Cuerpo performático (tal como la autora refiere), nuclea tres disciplinas: la danza, el teatro y la música. El Cuerpo Performático se transforma, entonces, en quien reúne, enhebra, hilvana y, finalmente, engarza en/sobre una gran tela de diversos matices, todos de coloraturas, cadencias, acciones y silencios (des)conocidos, hasta este momento.


 




pH y edit.: Mariné Amestoy




 

La noción de Cuerpo Performático se erige, así, como como imagen, figura y retrato de un fructuoso paisaje en el que la autora hace pie y nosotros, a su vez, hacemos pierna y pie, con ella.


 

Secuencia, GRAN secuencia, secuencias.


Las secuencias posibilitan la transformación de la música en danza, de la danza en texto y así sucesivamente, todas las mutaciones son posibles a partir de la representación del Cuerpo Performatico.

Busker sostiene, "El resultado y resolución de mi trabajo dicen: hay un ente que trasciende a cada disciplina en particular, que capta los elementos esenciales comunes a todas las disciplinas performáticas especializadas, algo así como una célula madre para volverlos una para volverlos una disciplina en sí misma. A aquel cuerpo que tenga despierta esta célula madre llamo yo performer” (pág. 16).




pH y edit.: Mariné Amestoy


 

La Serpiente inervada y el deseo de (ser) lenguaje.


La autora habla de la Serpiente Inervada y, cuando lo hace, uno se pregunta, ¿qué es? ¿de qué se trata este cuadro poético y vertebral, pero también filosófico en sus extensiones carpianas?  La respuesta la encontramos dentro de las imágenes del libro, que también son acciones, y viceversa (¿dónde encontramos el límite, o los bordes entre unas y otras?) La serpiente, precisamente, acciona desde la propia espina dorsal, es la conciencia más básica del performer (Marisa Busker, pág. 115) se la experimenta hasta llegar a ser base corpórea de -todoloquenoscompone- para dividirse, luego, en secuencias, desde pequeñas hasta la GRAN secuencia, determinando un circuito que comprende el sistema osteomuscular y, claro, la Voz puja, y aparece,  entre las energías que se desgajan (fragmentadas) y se convierten en danza(s) y/o acciones performáticas (sonoras, veloces, siempre en movimiento).



pH y edit.: Mariné Amestoy.


 

El libro no ahorra en teoría, pero, felizmente, tampoco en práctica(s). Estas son las que (nos) habilitan a hacer, no solo a pensar ¿Hacer por encima del ser? No. Hacer por ser (que es muy distinto). Reparar en la tridimensionalidad del cuerpo desde el registro actitudinal hasta el dasein (en términos de Heidegger) es un camino que, en El Performer, Un diamante Latente, es un faro que nos conduce, directamente, a la idea de voz preconceptual, de cuerpo como cuerpo (es), de Resonadores y Sistema Vocal, por nombrar algo de la terminología que utiliza la autora cuando expone su teoría membranosa, pero fibrosa que recubre con palabras, la primera voz, el primer grito, la primera piel.


Maravilloso.



 

Nota al pie de la crítica: Esta reseña ha sido insuficiente, teniendo en cuenta el inmenso y novedoso material que en el libro se encuentra. Es infinitamente más rico pas(e)ar por sus páginas para enredarse, y celebrar, la identidad de la cualidad (entendida como hallazgo), la transmutación de la materia, la poética del origen, la danza escondida que des-parcela y des-territorializa al cuerpo, colocándolo en un lugar completamente nuevo…Completamente Cuerpo.


 

EL PERFORMER. Un diamante latente, Diario de Viaje, Una experiencia transcultural y transdisciplinaria. Busker, Marisa, Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Editorial Dunken (2011).








 


Sobre la autora: Marisa Busker lleva, hasta el momento, ocho unipersonales dirigidos por ella , recibidos por los medios, tanto como por el público con grandes y auspiciosas críticas. Es autora de dos libros: El Performer, un diamante latente I (2011) y II (2022). Es, además, creadora de dos matrices desde donde fundamenta su trabajo: La danza escondida (transdisciplinar) y Originaria (transcultural). Todo lo que realiza es a partir de sistemas abiertos y en escala.  

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