Un cuerpo que escribe entre el delta argentino y la furiosa ciudad de Buenos Aires ¿Cómo vivís el mundo actual? ¿Qué te hace bien? ¿Quiénes?
- Jezabel Amin

- 2 mar
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-Por Jezabel Amin
Despierto 315 am. ¿A quién le escribo?
Como colaboradora fundacional de esta revista, anhelando su crecimiento y continuidad, pensandome como artista, docente, animal humana, con angustias y preocupaciones por mí, por el mundo, escribo.
Con el deseo de ofrecer palabras que me ayuden y te ayuden, escribo. Relato, raíz, búsqueda. Me desnudo en estas páginas, pero ¿qué cambia allá afuera? Ya dije que quiero dejar de reprochar a mis mayores y ser responsable del cuidado del devenir de mi existencia. Lo estoy intentando, pero las dificultades por salir del cascarón se reproducen. Esto de ser un individuo en relación con todo lo demás a veces, es un montón.
Con hilos de sangre, nombro mi certeza: amo la vida. Cada vez que tuve el deseo de matarme fue por amor a la vida. Por creer no poder soportar vivir una realidad más pobre que la de mis sueños. A mis cuarenta años, cuento con herramientas para dirigir mis días (aunque a veces tropiezo) e insisto con practicar la disidencia a un gobierno que ha perdido el faro.
Además de palabras ¿Qué puedo ofrecerte?
En este mundo peligroso, insistir con cuidar el bien-estar es todo un desafío.
¿Cómo practicás el amor? ¿Quiénes te permiten nutrir la fuerza vital? Técnica Alexander en primer lugar.
Pienso en mis mujeres también. Gracias a la curiosidad desbordante que me transmitió mi abuela, gracias al ejemplo trabajador que me transmitió mi mamá. Gracias a la sabiduría de mis ancestras, sigo camino y aprendo de otras mujeres de mi actualidad. Marina G., Patricia H., Florencia M., Gabriela E. y T., Marcela T., Natalia P., Marina A., María K. A la que fue mi referente y me negué a llamar maestra: Andrea U., también gracias. Gracias Josefina Z. por lo que fue bueno. Gracias a mis tías, a mi bisabuela Inés, a mi prima Nadia. A Victoria M., a Vanesa R., a la desconocida que me ayudó a levantarme cuando hecha un bollito en la vereda y quedé temblando después de que un sádico policía disparó tan cerca. Un miércoles en el Congreso, una manifestación más.
Después de ese día, cuando vuelvo a la plaza, a veces tengo miedo, pero voy igual. No sé si sirven las protestas, no sé si vamos a triunfar, pero hay algo de lo que me pasa en la piel cuando estoy ahí y me siento en plenitud de mi soledad entre otrxs, hay algo en las calles que sigo eligiendo. No alcanza la sala de teatro.
A veces me involucro más, me involucro menos, pero estoy ahí. Una y otra vez. Tengo derecho a protestar y defender una manera de habitar el tiempo que me permita respirar. ¡El mundo no funciona!
En alguna otra manifestación (la del 7 de febrero), la atmósfera de encuentro fue otra. Hubo algo de fiesta en el ambiente que me permitió vivir la calle de otra manera. Más fiesta, menos miedo. Y a la danza extraordinaria de Jaguar Dorado no la voy a olvidar jamás. La energía desbordante de este artista, ya tuve la dicha de vivirla en Obra Negra en Nos en Vera. Sentir cerca lo extraordinario es una experiencia que deja huellas profundas. Es uno de mis nuevos dioses (y vive en este mundo).


¿A vos también te cuesta vivir en este mundo? ¿Cómo estás respirando ahora? ¿Con qué herramientas contás para cuidar tus días?
Ya sabemos de las muertes, las injusticias, la desigualdad, los genocidios, las violaciones y continuamos comprando tomates mientras alguien come de la basura y muere. Es así.
Es así.
¿Y qué hacemos lxs artistas mientras tanto? Los dilemas por la función social del arte a veces son tan decadentes.
Para un cuerpo que escribe, las prácticas artísticas implican el cuidado de la sensibilidad como potencia, el uso de la imposibilidad como fuerza, la ternura como manera de resistir a la nada.
¿Te hace bien cantar, bailar, dibujar, compartir con amigxs? ¡Adelante!
“Yo” hoy rescato lo primario, un beso en el cuello, una mamá dando la teta, la sonrisa de un bebé bien alimentado, la gestación de otras realidades, la Técnica Alexander. Necesito ser tocada con amor para poder seguir, entonces invento talleres para compartir a otrxs mi entusiasmo por este método de trabajo.

Miro hacia atrás: enero 2026, elegí la palabra deseo para escribir alrededor. Febrero, la palabra amor que en mi caso (y en mi casa) ya no es el de pareja.
Aunque esta publicación se pierda, dejo constancia de que tuve la suerte de conocer personas maravillosas dentro del campo artístico, también gracias a la ayuda, contención, soporte de mi papá.
Tengo un techo gracias a él y sigo sin poder ganarme la vida con mis saberes. ¿Por qué? ¿Es posible vivir de las prácticas artísticas? ¿Hay otras formas de organizar lo primario que no sean desde la lógica familiar?
Más allá de que lo retorcido de mi veneración hacia el hombre Dios se me repita. Conscientemente llevo mi atención hacia las mujeres de mi vida, a mi mamá, también a Mer, a mi psicóloga (recomendada por Silvio L.). Él un día me dijo “el amor es pensar juntos” o algo así como “ver qué podemos hacer juntos”, lo escuché. Pude reconocer mi necesidad de transformarme en otra. Me enseñó que es posible vivir fuera del martirio, el sacrificio, la sumisión; que mis miserias singulares participan y están en relación con la corriente del devenir materialista histórico. Cuando escribo sola de madrugada, cerca de las memorias de las buenas mujeres, me vienen los buenos hombres a las manos y el deber de reconocer una diversidad más amplia que las fuerzas masculinas y femeninas en la película del mundo.
Tampoco quiero olvidar la importancia de creer que lxs jóvenes son futuro (¿lxs ancianos también?). El tiempo lineal tal vez no es el único que existe. Y lamento si decepcioné a unxs cuantxs en el intento de crear el “Arca de Noé”. El trabajo en conjunto no es el paraíso y en muchas ocasiones las transferencias y proyecciones que circulan en las relaciones interpersonales generan confusión. La precariedad y vulnerabilidad de los sistemas de producción también. Conformar un equipo de trabajo artístico es una tarea distinta a organizar una PYME. Además esto de armar proyectos para recibir subsidios del mismo gobierno que se critica, no sé si es lo mío. Pero aún con tropiezos y viendo las contradicciones entre el discurso y los hechos, elijo seguir creyendo que en común podemos hacer algo mejor que en soledad.
Sin caer en reduccionismos, eligiendo ir en una dirección, repito mis deseos para este 2026. Amor para mí es socialismo democrático y diversidad, prácticas artísticas como resistencia política o como otra cosa si es que no llega la plenitud al respirar (esto es importante). Entiendo que a veces la conciencia del maltrato a jubiladxs, a las infancias, a los glaciares, a las minorías, es un montón para un par de pulmones, pero cuidá los tuyos en primer lugar.
Espero que tomes decisiones para cuidar el despliegue de tu fuerza vital y olvides la muerte en los ojos. Escribí, cantá, bailá chiquitito, cuidá tu paisaje interno y desnudate en territorio seguro. Y ya basta de reproches a mamá.
Cuidá tu lugar en el mundo y mirá con amor hacia delante, “vete lejos pero no sueltes mi mano”, dice el poema Bailame el agua que sigue vibrando conmigo.
Ojalá vuelvas a leerme.
Nota al pie: para cuidar la coherencia entre las ideas y los hechos, ¿por dónde empezarías? ¿Cómo practicás el amor?
Voy a escribir cartas a mis ancestras para ver qué sucede. Podrías probar elegir a una referente y escribirle. ¿Qué le dirías? ¿Qué podría escuchar ella? ¿Qué podrías escuchar de ella? Estas dos últimas preguntas las sugirió Mer conversando alrededor de esta nota.
Tal vez si pueda salir de las hojas. ¡Buen marzo para vos!
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