DOS CUERPOS EN (DES) BORDE
- Maitén Aimé

- hace 6 horas
- 4 Min. de lectura
-Por Maitén Aimé
Dos cuerpos en (des)borde. Texto: Mariné Amestoy Performers: Martina Pawlak y Mariné Amestoy
Diseño sonoro y audiovisual: Juan Cabrera Asistencia De Producción: Natalia Silva Croome
Dirección: Mariné Amestoy Función: 7/02, Espacio Ek¨
DESCRIPCIÓN:
Dos cuerpos en (des)borde es una obra procesual que investiga las gramáticas del movimiento como sistema de lectura, inscripción y desvío. La escena no narra: expone un método. Martina despliega una serie de fases corporales que trabajan la relación entre tono muscular, eje, interrupción y suspensión; mientras que Mariné opera a distancia como agente de activación externa, modulando el campo sin intervenir en la ejecución del movimiento.
Entre Martina y Mariné se configura un territorio perceptivo donde el cuerpo produce información antes de producir significado. El texto proyectado funciona como conclusión preliminar y abre una pregunta sobre los modos en que el movimiento se escribe, se lee y construye su propia sintaxis corporal.

DOS CUERPOS AL BORDE DEL (DES) BORDE
No hay obra, TODO es acontecimiento.
Simultaneidad y despliegue.
Pluralidad de gestos: devenir(es)
Cuando llegamos ya está Mariné en un rincón, con un libro. Ella lee, pero no es tan fácil leerla a ella. Sus gestos son ambiguos. Mide el espacio, lo desplaza, por ahora no lo nombra, más que de su mirada hacia adentro. In-corpora las palabras. Recita un cuerpo. Su cuerpo que ahora es público, casi anónimo. Activa el juego, afloja la expectativa:

"Lo que están a punto de ver
ES un sistema funcionando.
Un cuerpo que investiga su recorrido
sin intervenirlo.
No contamos una historia, nos preguntamos
cómo se escribe el movimiento, cómo se lee y cómo se transforma
un gesto cuando alguien
lo observa.
ESO
ES
TODO."
La propuesta es minimalista: dos cuerpos en un espacio delimitado por una cinta.
No hay intervención, ni consignas, sólo movimiento. Algunas palabras flotan.
Son también el movimiento.
No hace falta nada más. Tan sólo un momento de la existencia misma.
EN FOCO
liminal
En el cuadrilátero marcado en el piso, se suspenden el espacio y el tiempo, abriendo una grieta en la determinación de las cosas. Dos cuerpos observándose a sí mismos, dejándose atravesar y acontecer en una tensión casi metafísica. Todo está al borde, la caída, la significación, los límites.
Martina parece no tenerlos. Su cuerpo se expande y vibra. Se esfuerza y distiende placenteramente, nos comparte la sensualidad de su soltar, la calentura que des-integra la tensión. Porque cuando se suelta la estructura, la vitalidad aparece sin tapujos. La vemos, nos divierte, nos asombra, nos devora, nos alivia.
En un momento en el que el cuerpo social no puede ya ni reaccionar - de la tensión permanente - a las mayores violencias históricas que probablemente hayan visto nuestras generaciones, los cuerpos de Martina y Mariné, simplemente se despliegan, fundiéndose con el suelo, las paredes, la luz, el ritmo y nosotres.
El recorrido sonoro de Juan Cabrera: un bosque existencial, una presencia eterna.
¿será que sólo los cuerpos activan el cuerpo?
¿No es acaso el cuerpo, sin significación, una máquina física, una serie de resultados técnicos de procesos materiales?
¿Será que todes nos preguntamos eso, frente al pasmo, al exceso?
¿Será que la máquina es jaula tanto como potencia?

Claramente hay una tensión ontológica que se pone de manifiesto (y hasta un poquito nos desespera) cuando nos dejamos llevar por este viaje sin argumento. Una narrativa sin bordes más que los del (propio) cuerpo.

El espacio es pequeño. Puedo sentir los gestos y las tensiones, las reacciones y sensaciones de quienes coincidimos en la contemplación. Como un hechizo. Cómo se eriza la piel de la mujer que comparte la mesa conmigo, cómo se suelta la risa tímida de alguien en el otro extremo, frente a lo que le parece un gesto chistoso, una complicidad en la sonrisa; y cómo la vuelve a agarrar su estado de atención. Algo del sentido se desploma. La identidad se disuelve en el acontecer, en la disponibilidad a la observación, en la oportunidad de la percepción sensible.
ESA ES LA PROPUESTA

Dos cuerpos en (des)borde es la exposición de un método. Un método que abre posibilidades, que rompe los marcos, para (a)bordar el abismo, sin metáforas ni eufemismos. No requiere explicaciones. Antes bien, propone una observación-acción, un registro de lo que (no) dejamos ser. Una o varias aperturas a caminos inexplorados, a relaciones inéditas e irrepetibles, donde TODO se mueve… cuerpo, palabras, silencio, tensiones, direcciones. Un ovillo infinito de elementos que se condensan alrededor de una obsesión: el movimiento como forma(s) de existencia.
Es apasionante. Martina y Mariné, realmente lo dan todo, se entregan por completo a la experiencia de compartir, de mostrar lo que pasa por el cuerpo cuando suspendemos TODO.
Parafraseando a la autora…
“Ningún gesto se pierde.
Cada variación queda inscripta en el tono, en el eje y en la respiración.
La sintaxis del cuerpo se organiza por capas
Entre ellas aparece el territorio de lectura.
El sistema permanece abierto.”
Lo que hoy aparece como conclusión es apenas un estado del proces0 -

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