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Un cuerpo que escribe inicia el 2026 entre el Delta argentino y la Ciudad de Buenos Aires.

¿Cómo te afecta el paisaje que te rodea? Palabra del mes de enero: DESEO.


En agosto del 2024 se publicó la primera nota que escribí para Revista Mariné. Recuerdo que celebramos la primera edición en Espacio E.K., otro de mis lugares queridos. Yo venía de unos años de colaborar en cuadernosdedanza.com.ar (desde el 2020 hasta la fecha). Marina A. y Josefina Z. son muy amigas. No sentí que me estaba mudando precisamente, pero por distintas cuestiones, me hizo bien ser publicada por otro medio. 


Suelo estar muchas horas pensando cómo escribir una frase. El qué y el cómo bailan juntos y me gusta cuidar ese vínculo. Algo de ese deseo de nombrar las cosas de una manera y no de otra tiene que ver con mi deseo de compartir mi forma de pensar. De mi maestro muerto, Luis G., aprendí cierta manera de pulir las palabras y la defiendo casi siempre. 


Muchas veces no está claro si hago una carta, una crónica, un poema, un cuento, un ensayo, una crítica, una denuncia. A la persona que aun cuando digo cosas incómodas elige publicarme regularmente desde el 2024 (a Marina Amestoy), vuelvo a decirle gracias. Muchas cosas se transformaron en mis días por la existencia de tu revista. Un espacio fértil para el vuelo de mi pluma en libertad. 


Teniendo la certeza de una o dos publicaciones mensuales, fui gestando una manera de observar escribiendo que se diferencia de Ana (mi realidad ficcional, mi libro no publicado, la obra que no se estrenará jamás). Pensando desde los intersticios, en relación a obras escénicas, espacios de entrenamiento artísticos, curiosidades ancestrales. Atenta al contexto sociohistórico que me atraviesa; tensa por mi libido en ebullición entre el teatro, las milongas, los cadáveres del amor, escribo. Gracias al ritmo de las publicaciones, reconozco en mi carne que no es lo mismo escribir pensando en el inicio del mes, que, en su final, pensar palabras claves que no pensarlas, seleccionar cuestiones, desnudar asuntos aparentemente personales a no hacerlo. 


Suelo hacer público detalles de mi mundo íntimo con regularidad porque creo que compartimos algo como humanidad y me alivia saber que el miedo que tengo por la hostilidad del mundo no es sólo mío. Las ganas de embellecerlo tampoco.


En 2024 Marina ofreció pagarme por mi labor de escritora. Yo decidí ser colaboradora desde su fundación para ayudar a que el proyecto siga creciendo. No es sencillo ganar dinero con una revista cultural, lo sé. Trabajar con otrxs tampoco. Tuve varios tropiezos. Reconozco en ella un amor enorme y un trabajo descomunal, te sigo celebrando Marina. Ahora saco el foco del “yo”, el tuyo, el mío y voy hacia el paisaje que me rodea. ¿Y vos lectorx dónde estás? Lo que te rodea, ¿cómo afecta ahora tu respiración?


UN CUERPO QUE ESCRIBE
 PH @jezabelamin. Llevando la investigación artística sobre “Ana es ella, soy yo, otra”, más allá del paisaje urbano.

Este 19 de enero del 2026, después de recibir el 2026 en Villa Don Juan (Delta, Provincia de Buenos Aires), después de continuar mis conversaciones con los pájaros y los espejos, vuelvo a preguntarme qué puedo escribir que te aporte algo a vos. Sí, imagino que todo este año voy a poder seguir escribiendo (sea publicada o no) pensando en que hay alguien del otro lado. 

Aunque a veces me sienta terriblemente sola, sé que @___mersi también está ahí desde hace tiempo, teniendo mucha paciencia conmigo, ayudándome a compilar mis textos, a pulir las notas que entrego a esta revista y es clave en mi desarrollo profesional como artista transdisciplinaria. Sin sus correcciones, asistencia, escucha, colaboración, soporte, estas líneas estarían cargadas de sufrimiento. Pretendo bienestar. 

La esperanza la encontré en sus ojos, en la de otrxs jóvenes también. Personas que conocí en F.A.C.E., en Espacio E.K., en la Escuela de Teatro “El Cuervo”, en el compromiso trabajador de muchxs colegas son las me alientan a seguir adelante. Silvio Lang, Natalia Pezzy, Florencia Martínez, Betiana Charmy y muchxs más son parte de mi manera de pensar el escenario de la vida. Influencias múltiples en mis dedos que a la vez expresan una singularidad. 

Confío en que, en la corriente del pensamiento humano, cada cual puede practicar su voz y que todxs cargamos una herida (o varias). Entiendo que muchas veces prefiero vestirme con el cuento de un “yo” claro, circular y perfecto. Es un buen cuento, funcional, ordenador, pero no aplica para toda circunstancia. Tal vez creer que existe algo en uno mismo que sabe más que el “yo” y que hace las cosas mejor, ayuda a la continuidad de la exploración de la existencia. Eso es todo. Por eso insisto en jugar con diferentes puntos de vista en mi persona, en las hojas también, soy un animal que busca, pero no busca buscar.

Y después de pensar escribiendo en relación al arte, la sexualidad, la muerte durante más de 15 años. Después de tener el privilegio de ver obras de teatro y de danza muy buenas, obras performáticas extraordinarias, después de entender que la defensa de las artes y sus trabajadores es una elección de vida. Después de enamorarme y fracasar, después de cumplir 40 años y vivir varias tragedias. Después de reconocer que lo mejor que puedo hacer a veces es mirar un horizonte abierto en silencio. Después de cantar, bailar, escribir, actuar, vuelvo a sentir un vacío por no haber logrado ser mamá. Lo confieso. En este mundo injusto, comparto algo súper personal mientras escucho el canto de los pájaros y llueve del otro lado de la ventana. Hago público otro dolor de un deseo que se está muriendo por si a alguien más que a mis óvulos envejecidos, le llegan estas palabras. 


Desde el río oscuro, habla mi deseo. ¿Cuáles son tus deseos este 2026? ¡El año recién se está asomando!


Hoy vuelvo a reconocer que a veces sólo necesito llorar, ser abrazada, desnudarme. Hace años que no me permito eso frente a otrxs ojos, pero lo hago en estas hojas. Ellas son casa, refugio, hogar, a veces jaula. Cuando escribí “no puedo salir de las hojas, vivo la biología de esta metáfora”, era verdad. Ahora estoy intentando romper el cascarón, tal vez lo logre. La verdad no es inmóvil.


¿Por qué me cuesta tanto desnudarme? ¿Qué te pasa a vos?


El mundo (mi representación de él) parece tener muchas opiniones sobre lo que es ser una mujer, pero si te tocó fisiología femenina y además la elegís, escuchá tus sueños menos intervenidos por la cultura, tus recuerdos primarios. Considero que la voz propia en relación responsable con la humanidad, hay que acariciarla, escucharla y que por donde sea que vaya tu mayor anhelo, componer tiempo en relación a ese propósito es la tarea vital suprema. Optimismo en la acción.


¿Qué deseabas vivir desde antes de tu primera menstruación? (elegí otro momento clave si este no te convoca) ¿Podés sentirte segura de confesar lo que querés con el humanx que tenés al lado? ¿Cómo vivís tus energías hoy? ¿Qué aprendés a través del contacto físico que no puede ser sustituído en una pantalla?


No pretendo entrar en discusiones imbéciles, no estoy diciendo que toda mujer quiere ser mamá, ni nada de esas pavadas. Ni que ser mujer o ser hombre son las únicas opciones para practicar la existencia. Te invito otra vez a que escribas tus líneas todos los días, a darle valor sacro a tu existencia profana y a hacerte responsable de tu tiempo, pensando en tu rol en la polifonía universal. ¿Cómo estás? ¿Qué necesitás? Si se ponen apocalípticas las cosas, conectá con tu respiración y date la calma que no te da todo lo demás. 


Si tu familia es hostil, puede no saber acompañarte en tu crecimiento, otras voces seguramente sí lo harán. Acercate a una milonga, a una comparsa, a un club de barrio, a un seminario de Silvio Lang, conversá con alguien en una plaza, animate a construir mundo más allá de lo conocido. Tal vez hay algo en el cambio de paisaje que ayude a que la vida siga adelante a través de vos que no sea necesariamente la lógica familiar, tal vez descubrir que los dolores que considerabas solo tuyos, no son tan únicos, te ayude a seguir viviendo. Tal vez no es dando a luz, sino pariendo sonrisas que podés continuar. “Yo” voy a revisar las metáforas con las cuales me pongo en relación y practicar ser otra.

Que todo lo que hagas nutra la felicidad de tu cuerpo (de tu unidad psicofísica), que el acceso cuidado al placer, el despliegue máximo de tu curiosidad y posibilidades de aprendizaje sean protagonistas en tu vida. Sí, mi intención es de bienestar, sin caer en el optimismo estúpido y delirante, ni en la dictadura de las sonrisas falsas. Escribo con los pies en este mundo violado donde sigo viviendo. Lo que me deseo a mí, poder vivir de mis recursos y saberes, te lo deseo a vos. Poder trabajar, también descansar, también estar en paz. 

Deseo que la humanidad toda pueda vivir en paz. En Palestina también. Dejo los datos para poder contribuir


un cuerpo que escribe
Si está causa te pone incómodo y preferís otra, hay cientos de maneras de contribuir. Acá te dejo otra data de mucha confianza,

Si cada unx elige cuidar sus relaciones con el mundo, tal vez la magia de lo colectivo se pueda orientar hacia lo que nos haga bien en conjunto y los resentimientos por malos entendidos entre pares queden atrás. “Yo”, loba esteparia también reconozco que la danza de lo singular y lo plural, en multiplicidad, es la vida. ¡Bailala! ¡Bailemos! Acércate a espacios que tomen lo colectivo como bandera, no es un paraíso, pero es mejor que te rodees de aliadxs para seguir adelante. Del río oscuro nace mi deseo: lo mejor en todos tus tiempos.




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