Julio 2026, mes de transición. Reflexiones de una mirada enjaulada que busca nidos.
- Jezabel Amin

- hace 3 días
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Por Jezabel Amin
El primer sábado de julio, voy a la inauguración del teatro T.O.D.A., en San Telmo. Lugar que conocí el año pasado de la mano de Ludmila Finc, amiga, colega, laboratorista de cabaret, profesora de técnica Alexander. Pueden palpar algo de ese hilo en esta nota:
El 4 de julio del 2026, llegó la primera función de “La Dama, su perrito, su amante y el escritor”. Actuada por Ruben Von Dhern Thusen, Autor y director: Edgardo Dib.
Ellas se definen así

Interrumpo la presentación de este nuevo refugio para ir más atrás en el tiempo, a junio del 2025. En ese tiempo también viví una zona de transición. Mientras festejamos los quince años de Galpón F.A.C.E., “yo” me estaba despidiendo de algo, sabiendo que una parte de mi corazón peludo iba a quedar en un rincón de Parque Patricios para siempre. ¿Por qué evoco estas memorias que son personales y a la vez no? Porque creo en la importancia del tiempo y en el trabajo artesanal de componerlo, porque sé que las preocupaciones por la supervivencia económica no dejan dormir a muchas personas. Porque estoy en la ciudad, extrañando el delta fluvial argentino, extrañando las montañas, extrañando una manera de ser mía que se siente más a gusto con la naturaleza abierta que en la ciudad apretada. Porque creo en la importancia de crear nuevas narrativas (y el pasado tiene su función). Porque conozco también las limitaciones de las palabras, escribo.
¿Qué anda pasando en F.A.C.E. hoy? ¿Qué estoy duelando en mis líneas en este julio? ¿A vos qué te gustaría dejar atrás en tu vida? ¿Con quiénes querés ir hacia adelante? Hoy, a una parte de mí que podía ser ingenua y desde un lugar de víctima perpetua, generaba un relato explicativo de los hechos que la dejaban siempre en un lugar de dependencia. Hoy, a una parte de mí, a la víctima, a la niña herida, le pido distancia. A la niña tierna y dulce, a la complaciente, a la que sólo sabe ser cuidadora, estoy a punto de dejarla atrás y para siempre. De esa, que era “yo”, ¿me estoy despidiendo? Siento la dirección necesaria y punzante hacia la adultez. Espero no perder la ternura en el despegue.
Para seguir volando, ¿qué llevo entre las plumas? Respiración, rienda tensional, máscara. Un deseo de fuego de poder ganar mi dinero con mis saberes y aunque escuche un coro de voces para que vaya por otro camino, insisto. Y voy encontrando compañerxs de vida.
Más allá de la nostalgia por un tiempo que se fue, agradezco lo que sí y menciono que, para cuidar la piel en la jungla de cemento, mejor ser parte de espacios de encuentro, de los teatros, de las milongas, de los clubes de barrio, de un café. Sí. De algún lugar que te recuerde que pertenecés a la gran familia humana.
Aún con mis críticas y mi dedicación al teatro, la milonga sigue siendo un nido para mí. Y ahora que no tengo la Glorieta de Barrancas de Belgrano de Marcelo Salas, voy tanteado otras posibilidades para bailar los domingos. Siempre hay, ¡bailemos!
Deseo que lleguen nuevas personas a los lugares que nos posibiliten el encuentro. ¿Qué podemos hacer para que el tejido social se fortalezca y salir de la película de perpetuo miedo y hostilidad? Aunque si, también vivimos en esa película. ¿Verdad?
En tiempos de crisis, “los amores están difíciles, están difíciles”, cantó Tita Merello la letra escrita por Ivo Pelay en 1934. Los problemas actuales también fueron problemas en el pasado. Tal vez estos tiempos enloquecidos y enloquecedores no son tan distintos de los que vivieron otros. Sí. Hay algo novedoso con los celulares y la velocidad a la cual circula la información, tal vez se ha expandido más la crisis en la célula básica social, pero la voluntad humana aún es tuya, aún es mía. Todavía vos, todavía “yo”, somos responsables de engendrar maneras de habitar el mundo cotidiano desde el amor. Vivimos siempre en relación a lo que el espacio enuncia y el diálogo es en la interacción con la materia. No quiero perder de vista lo obvio. Soy materia orgánica. Soy una unidad psicofísica.
¿Cómo pensás tu estar en el mundo? ¿Tenés tiempo para eso? ¿O casi siempre hay que andar detrás del mango?
“¿Dónde hay un mango, viejo Gómez?”, otra letra de Ivo Gómez cantada por Tita. Si hay algo que adoro del tango, más allá de que me crié con sus letras, es que me da la posibilidad de viajar en el tiempo. Y a lxs jóvenes, estando a mitad del puente, me dan ganas de invitarlxs a que se pongan en relación con la historia y la Historia. Porque todos pasamos por esa sensación de arrogancia de la ingenua juventud y todos los que tenemos la suerte de estar vivos después de los 40, creo que sabemos que el tiempo hace lo suyo y que algo que puede ser percibido como verdadero (una calentura pasional, por ejemplo) puede disiparse como “la luz de un fósforo”. Es mejor, a veces, inhibir antes de ir a la acción. Mirar la situación desde otra perspectiva, hacer otra cosa y ver qué pasa. ¿Cómo pensamos? ¿Qué rituales cotidianos te acompañan a cuidar tu día a día?
Julio es tiempo de limpieza, de compostaje, de preparación para celebrar agosto de Pachamama o Madre Tierra. De ella venimos, a ella volvemos. Ojalá los humanos urbanos no olviden jamás la fuente primaria de sabiduría. Será por mi tendencia romántica, pero sigo creyendo en la naturaleza que sos, que soy. Atendé a tu percepción, ojalá puedas disfrutar del calor de un hogar y si no lo tenés, puedas buscar en otros lugares el calor que te falte ahí. El amor requiere cuidado durante todo el año, pero se vive diferente en cada estación.

PH: Jezabel Amin. ¿Qué lugares permiten el encuentro? A la salida de la primera función en el teatro. Una noche de apertura y celebración.
La naturaleza urbana de Buenos Aires también tiene su belleza. Aún con su desigualdad, con sus ruidos ensordecedores, tiene hojas de colores, un río cerca, plazas, bares, salas y tu sonrisa. Tiene el Cine Gaumont, tiene clases para principiantes de Tango a cargo de Hugo Pendziuch. Les cuento que arrancó un nuevo ciclo de @milonga_10 el domingo 5 de julio. Milonga10 que en 2010 inició su recorrido y durante 14 años se hizo muy concurrida por los mejores bailarines (el presente tiene historia, el mundo no empezó con mi nacimiento, con el tuyo tampoco). Hubo otros ciclos también: en la Academia Tango Club en Palermo y hasta en el Sunderland Club de Villa Urquiza hace un par de años atrás. Ahora nuevo ciclo en MIL959 un espacio cubano y de ritmos latinos que lleva ese nombre porque refiere a la Cuba pre-revolución.
Mi primer fin de semana de julio fue visitando lugares que apuestan a iniciar un camino hacia el futuro. Imaginemos que puede existir un mundo mejor (concreto eh, no palabras voladoras, un mundo tuyo, mío, tal vez nuestro). ¡Nueva milonga en Belgrano! ¡Nuevo teatro en San Telmo!
Celebro la persistencia, insistencia de los creadores de nuevos refugios vitales, como T.O.D.A., como Milonga10 que aun cuando hay crisis de sentido, la siguen bailando. Apoyo con mi pluma en acción. Que este julio de transición alumbre nuevas realidades.

Agosto está a la vuelta de la esquina, la celebración de un nuevo aniversario de Revista Mariné también. ¡Y allá vamos!
Libros que dialogan con esta nota
La dificultad del fantasma — Leila Guerriero
Porque también nace de la experiencia para abrir preguntas sobre el tiempo, la memoria, la identidad y la manera en que habitamos el mundo. Una escritura que observa con precisión y convierte lo íntimo en una reflexión compartida.
Mutantes. Trazos sobre los cuerpos — María Pía López
Porque invita a pensar el cuerpo como territorio de transformación, los vínculos como espacios de construcción y la comunidad como una práctica posible en tiempos de incertidumbre. Un ensayo que conversa con la búsqueda de nuevos refugios, afectos y formas de estar en el mundo.
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