Revisitando a Haroldo Conti
- Jezabel Amin

- 5 may
- 10 Min. de lectura
Actualizado: hace 1 día
Por Jezabel Amin
“No podemos seguir prostituyendo la idea del teatro, que tiene un único valor: su relación atroz y mágica con la realidad y el peligro”.
Antonin Artaud.
Hoy se cumplen 50 años de la desaparición forzada de Haroldo Conti. Escritor argentino, nacido el 25 de mayo de 1925.
Un cuerpo que escribe evoca memorias del 2024, cuando como colaboradora de cuadernosdedanza.com.ar, cubrí las “Residencias Artísticas Conti-12/24”. En ese año, de julio a octubre, acompañé ensayos, vi trabajar de cerca a Catalina Lescano y a todos los equipos de las obras participantes.
Escribí más de 100 páginas en corto tiempo y pasé muchas noches durmiendo poco. Se publicó una nota (https://cuadernosdedanza.com.ar/index.php/textosdanzacontemporanea/820/residencias-conti-doce-veinticuatro). “En Latinoamérica ser escritor es sinónimo de ser pobre”, rescato palabras de Haroldo. No tengo en claro cuantas horas no pagas ofrecí de mis días.
Tres obras surgieron de ese proceso de creación enmarcadas por el binomio arte y memoria: “Secretos Públicos”, “El Suceso”, “Cóndor”. Todavía guardo fotos mentales en mi memoria, de algunas guardo secretos, de otras no.
Te dejo más información sobre las obras:
Secretos públicos Por Colectivo Ciudades Poéticas Integrantes: Hugo Martínez (director escénico) / Noelia Morales (directora escénica) / Mariela Beker (performera) / Paula Cancela (dramaturgista)Una artista visual modela una escultura en vivo al mismo tiempo que visita los secretos familiares. Una trabajadora de un museo se pregunta por los documentos de su abuelo previos a la dictadura cívico-militar argentina. ¿Quién fue Pedro Arrighi, el último ministro de Cultura y Educación del gobierno de Isabelita Perón? ¿Quién es ella intentando reconstruir una identidad perdida? La transformación permanente de la materia como forma pública de investigar la memoria personal y la colectiva.
El suceso Por Estudio Quién Paga Integrantes: Lucía Maitía (intérprete y coautora) / Marcos Krivocapich (intérprete, coautor, productor general, codirector) / Teo López Puccio (intérprete, coautor, diseñador sonoro, compositor) / Donna Tefa Sanguinetti (intérprete, coautora) / Micaela Amaro (intérprete, coautora, asistente general) / Magrio Gozález (colaboración autoral) / Milva Leonardi (codirección)El suceso es un ejercicio de futurología puesto en escena. Un grupo de artistas tiene el desafío de desarrollar un espectáculo para el máximo funcionario de un gobierno que no los representa. A partir de esta premisa se construirá un relato que, por medio de saltos temporales hacia el futuro, estudie los mecanismos de la historia y los mitos fundantes de una sociedad, la relación entre actividad artística y política y los efectos de los avances tecnológicos sobre las instituciones democráticas.
Cóndor Por Espacio Ideas Descabelladas Integrantes: Celeste Gramajo (co-creadora, dirección de arte y producción artística, intérprete) / Maia Armando (co-creadora, gestión, producción general y desarrollo dramatúrgico, intérprete) / Martin Izcua (co-creador. dirección escénica, composición coreográfica y desarrollo dramatúrgico, intérprete) Cóndor o Las alas del Vultur Gryphus es un proyecto de investigación y creación de una performance que se enmarca en la serie de obras de La Saga de la Memoria, y se inspira en dos ejes: Por un lado, en el Plan Cóndor: un sistema formal de coordinación represiva entre los países del Cono Sur; y por el otro, en la danza latinoamericana Zamacueca y sus diversas formas de expresión en los Países en los que tiene difusión. Es un proyecto que explora el cruce entre danza y memoria, danza y política, danza e historia, archivo y patrimonio. Cóndor o Las alas del Vultur Gryphus busca generar un aporte académico y artístico acerca de los discursos escénicos contemporáneos desde una mirada alternativa en torno al Folklore como campo disciplinar científico y como género dancístico.
Como te decía, en el 2024, dediqué muchas horas a ir a observar y escribir durante ensayos, fui a los estrenos, a otras funciones también. Estuve presente cuando Tati Almeida, habló de su historia, de su hijo, dio consejos hacia el futuro. Vi trabajar a todos los equipos de las obras participantes de las Residencias y a Catalina Lescano en particular. Iba una y otra vez con mi cuaderno y lapicera, escuchando, sintiendo, haciéndome preguntas en relación a lo circundante: el presente, el pasado y el futuro. Narrar una mirada no es tarea sencilla, el tiempo artesanal no se visibiliza y la fuerza primaria de producción no suele reconocerse económicamente. Pero a pesar de esa sensación de trabajadora inútil que me habita a veces, sigo escribiendo. La experiencia de esos meses alrededor de la figura de Conti, sigue siendo clave para mi desarrollo como humana escritora. Sigo diciendo gracias a Josefina Zuain y a Catalina Lescano por la posibilidad. Haré lo posible por rescatar algo de mi trabajo regalado en esos días.
Recuerdo que entonces me hice preguntas sobre cómo había sido educada en relación a los tiempos oscuros (la dictadura cívico militar argentina). Transformé mi identidad al sentirme profundamente reflejada en Mariela Beker (performer en “Secretos Públicos”). La dialéctica entre lo íntimo y lo público es parte de lo que pulsa mi movimiento y es parte de esa pieza escénica. Viví todo lo sucedido con las obras como un antes y un después. Es falso que es efímero el trabajo de lxs artistas, puedo decir que mientras haya alguien que evoque recuerdos, siguen presentes. Así funciona con todo lo demás. La memoria está viva.

Pienso en este mayo del 2026, retazos de la biografía de Haroldo. Yo también me enamoré del Delta de la Provincia de Buenos Aires. El paisaje abierto susurra otras dimensiones de la realidad histórica en curso. ¿Podes escucharlo?
Pensar la corriente del pasado es una manera de actualizar mi biografía como escritora en relación a una figura histórica que está en relación a otras figuras históricas. Vos podés hacer lo mismo. Con Haroldo tenemos el amor por el río en común, ciertas ilusiones revolucionarias, también me siento enjaulada. Y alrededor de la jaula, tiro hilos invisibles intentando gestar un futuro mejor para otrxs, para mis hijxs no nacidos, para mí también. Aunque la muerte me muerda los talones, defiendo un lugar del pensamiento en acción menos tomado por la velocidad desquiciante del estrés socioeconómico que nos quieren imponer.
Mi “yo” ambientante no es un círculo cerrado y perfecto. Mezclo palabras que escuché Eugenia Estévez y Silvio Lang, escuchadas en distintos espacios de formación para pensar en voz alta en estas hojas. Mi “yo” vive en tensión con lo circundante. Esto no excluye el conflicto. Como mujer nacida en otro mundo (ese donde no había sobredosis de pantallas), tengo certeza de que la información que adquirimos a través del contacto, abrazando, besando, amasando, cortando, hamacando, pellizcando, estrujando, accionando sobre la materia, da algo al espíritu, que no da lo plano de una computadora o celular. El diálogo entre la vida y la muerte es el trabajo existencial y es tangible. No es lo mismo despedir el cuerpo de un ser querido, haciendo un ritual de transición necesario (funeral), que un Estado asesino te lo arrebate. ¿Cómo es duelar sin cadáver?
Haroldo Conti fue llevado (palabra demasiado liviana para describir la atrocidad) de su casa en Villa Crespo por un puñado de delincuentes uniformados que actuaban en nombre de la Patria y de la Ley.
Sigo sin entender la llegada de un presidente negacionista al poder en el Gobierno Argentino. Nada justifica que quien se supone que tiene que cuidarte te haga daño. ¡Ah! Es que Dios Padre Estado Él, tiene el monopolio legítimo (ilegítimo también) de la violencia. Qué curioso, papá también puede ser un torturador y en nombre de la Patria y los Santos Evangelios, meterte una picana en el culo. Es duro leer esto, lo sé. El mundo también es peligroso y no todo es juego tierno y sonrisas. Lo siento.
Más duro que mis palabras, es que se desparrame odio desde la presidencia sin ningún tipo de inhibición. 50 años y hoy no estamos tan lejos del horror que se actualiza con lxs jubilados, con un P.A.M.I. en decadencia, con la desigualdad económica y educacional, con el estrés cotidiano, con el maltrato a lxs más vulnerables como parte de la política de Estado. Se suman heridas de muerte a la agenda todos los días (ley de Glaciares, la cuestión de la hidrovía del río Paraná). La corriente oscura del mal sigue su curso. Sin caer en el relato pavo de los buenos y los malos, tal vez hay que simplemente aceptar que hay cosas que están bien y cosas que están mal. Los Estados asesinos al servicio de las corporaciones narcotraficantes: mal. El negocio de la guerra: mal. Y no vale excusarse con que la humanidad viene guerreando desde lejos. Es tiempo de cambiar la forma de vincularnos. ¿Por dónde empezamos?
En estos meses que llevo en la isla (Villa Don Juan, Delta Fluvial Argentino), estuve escribiendo pensando en Haroldo. Estar tan cerca del río, más permeable a las enseñanzas de la naturaleza, me cambió la percepción. El paisaje no significa. Es. El río Paraná y sus resonancias en mis dedos. Otro antes y después en mi vida. Él también está en riesgo, espero contarles más en una próxima publicación.
De madrugada, imagino a Conti encerrado en una jaula, “yo” también estoy ahí. Y nada se trata de él, ni de mí. ¿De vos? ¿Por qué voy a creer que tengo la potestad de influir en el devenir de los hechos? El placer por los agujeros, el placer por pensar los bordes del discurso, mi manera de vivir y morir es la que traigo a estas hojas. Las ganas de que alguien más pueda nutrirse de mi muerte me llenan de potencia creadora. ¿Le habrá pasado algo así a Haroldo? Recuerdo que, de pequeña, pequeña, usé una máquina de escribir, las hojas en blanco como portales del conocimiento casi siempre presentes. Quiero conversar con Haroldo.
Entre toda la tensión socioeconómica circundante, mi insistencia en lo simple, lo pequeño, en el silencio, en el paisaje del cuerpo como bandera, parece un desatino, pero no lo es. ¡Si podemos influir en el devenir de los hechos! La obviedad del individuo en relación, vivida con curiosidad y asombro, ya no deslumbra a nadie más que a la lámpara que me desvela, pero insisto. ¡Consultá tu respiración!
La soledad de mi escritura, llena de fantasmas, se vuelve otra cosa cuando converso con Mer, con Natalia Pezzi, con alguna otra persona que me lee, pero reconozco que no alcanza. Los vivos y muertos, lo andrógino en mí, dejandose atravesar por el placer de la intensidad y a su vez el azote de la consciencia de la guerra, de la injusticia social, pide calma y liberación. Las hojas en blanco: “Este es mi lugar de combate y de aquí no me moverán”. Frase que tenía escrita en latín en su escritorio la fecha en que lo secuestraron. La sigo.


En aquellas Residencias, se gestaron obras escénicas que aún permanecen en mi memoria. ¿Por qué? ¿Para qué sirve recordar? ¿Cuál es la función social del arte? De los ecos de esas obras, quedaron las ganas de seguir conversando con lxs artistas. Tal vez suceda con el grupo de “Cóndor” durante mayo del 2026, así lo espero. Lo necesito. Porque la sensación de que la narración de tu mirada es útil para alguien más, es adictiva. Pero lo que hago realmente tiene que servirle a alguien más. Soy, somos parte de algo más grande que el “yo”. Escucho al río. En este momento, recordando a Conti desaparecido, mueren asesinadas otros cientos de personas. Porque la guerra es negocio sigue existiendo y creciendo. Por eso mismo, tampoco me olvido de la palabra revolución. No sólo me preparo para la paz, también me preparo para la guerra. Por eso mismo reconozco la importancia del descanso constructivo y la respiración consciente. Sin caer en el delirio místico, sin negar los genocidios.
Poder darse dispositivos de reseteo del cuerpo, de descanso, de pensamiento en calma es clave. Sin olvidar que a Conti se lo llevaron y continúa desaparecido. Memoria, verdad, justicia. Es hoy, son cincuenta años, es cinco de mayo del 2026.
No amo protestar. Nada más lejos de eso en mis días, pero a veces no encuentro otra manera de metabolizar los espantos. A veces no encuentro la manera de que mi frustración, el sentimiento claro de que mi vida se la está llevando otro, se transforme en algo bueno para mí, para lxs demás. Pero sigo escribiendo. La escritura que me salva también puede destruirme. Tener el vicio de ampliar el paisaje de la consciencia es peligroso. Ningún lector va a rescatarme de mí misma. No te pido eso a vos. Simplemente, un cuerpo que escribe no quiere alimentar historias banales. Quiero conversar con Conti, es mentira que los muertos quedan vivos en los libros, ahí hay otra cosa, el lenguaje es insuficiente para capturar el espíritu de alguien, de una época también. Voy a un documental, lo asocio con caras conocidas, lo escribo de madrugada, me siento reflejada en su fantasma. Yo también quisiera hacer un barco. Me enamoré del río. Tal vez el amor es sólo un cuento, pero sigue siendo el mejor que la estúpida humanidad encontró para cuidar el sentido del tiempo. De los tiempos. La vida es la obra y si los especialistas de las artes escénicas que no se vinculan con el dolor del mundo honestamente, no me interesan. Esa peste intelectual huele peor que las aguas del riachuelo. Sin embargo, también existen ellxs: Hugo Martínez, Noelia Morales, Mariela Beker, Paula Cancela, Lucía Maitía, Marcos Krivocapich, Teo López Puccio, Donna Tela Sanguinetti, Micaela Amaro, Magrio Gonzalez, Mila Leonardi, Celeste Gramajo, Maia Armando, Martín Izcua y tantxs trabajadores de las artes que no llego a nombrar en estas hojas.
Una cosa más antes de irme. Arte, sexualidad y muerte. Mi trío favorito también pensando los 70, sólo por mi fetiche de mezclar lo íntimo y lo público en el laboratorio existencial. Son cincuenta años, tengo cuarenta. Soy también heredera de ese mundo, leí “Nunca Más” en la escuela primaria como si fuera pasado y no entendí su vínculo con mi presente. El pasado, presente, vos que sos futuro. ¿Cómo lo imaginás ahora? ¿Cuál es tu diálogo con el espacio que te rodea? Yo tantas veces caigo en los libros como mis mejores amantes y no puedo evitar dispersar tiempo pensando en la verdad como categoría de conocimiento mientras leo. Pero es el campesino, el laburante, la maestra, la enfermera, la vida que me interesa. Para conocer hay que ensuciarse las manos. Los espíritus intelectuales urbanos solemos ser tan miedosos, que hasta que llegamos a penetrar la materia, se enfrió la carne. “Entre la literatura y la vida, elijo la vida”, traigo palabras de Haroldo. Los relatos, la trama de la historia, los cuerpos como archivo y lxs artistas escénicos haciendo obras. Las madres, las abuelas, las brujas estamos vivas. El río también. La memoria de Conti respira todavía.
Los relatos, la trama de la historia, los cuerpos como archivo y lxs artistas escénicos haciendo obras. Las madres, las abuelas, las brujas estamos vivas. El río también. La memoria de Conti respira todavía.
.png)




Comentarios