Truman Capote o la tentación de narrarse. Sobre "Queridísimo Truman"
- Marina Julieta Amestoy (Mariné)

- hace 2 días
- 3 Min. de lectura
Por Mariné Amestoy
Queridísimo Truman. Escrita por Gabriel Oliveri y Florencia Bendersky Elenco Gabriel Oliveri, Sergio Grimblat, Cristóbal Barcesat Diseño de vestuario Julio Suárez Diseño de iluminación Julio López Diseño de escenografía y video Gustavo Acevedo Música original y diseño sonoro Cristóbal Barcesat
Fotografía: Carlos Furman Asistencia de dirección Nicolás Wolcoff Dirección: Florencia Bendersky
Prensa: Pablito Lancone Producción ejecutiva: Marcia Rivas Teatro: Paseo La plaza, Sala "Pablo Neruda" Funciones: martes 20:15hs. Entradas: En boletería del teatro o por Plateanet

La vida es una obra moderadamente buena con un tercer acto mal escrito.
—Truman Capote (1958)
La escena se abre con una pregunta que parece simple y que, sin embargo, contiene una tensión profunda: ¿cómo se narra una vida? ¿Cómo se construye una voz cuando el material es la propia experiencia? Queridísimo Truman, la obra escrita y dirigida por Gabriel Olivieri, se sitúa justamente en ese territorio inestable donde biografía, memoria y representación se entrelazan.
La figura de Truman Capote aparece aquí no como una reconstrucción mimética, sino como un dispositivo teatral para pensar el vínculo entre escritura, identidad y exposición. El escenario se convierte en un espacio donde la vida del autor estadounidense se despliega a través de fragmentos, recuerdos, episodios y resonancias que permiten pensar no sólo al personaje histórico, sino también el gesto mismo de narrarse. En ese sentido, la obra se inscribe en una tradición escénica que entiende la autobiografía no como una mera reproducción de hechos sino como una operación narrativa. Como señala Paul Ricoeur, la identidad de un sujeto se construye en el acto de contar su propia historia: el relato organiza la experiencia y le da forma a aquello que, de otro modo, permanecería disperso en la memoria.


El dispositivo escénico de Queridísimo Truman trabaja precisamente sobre esa zona de construcción. La escena no busca fijar una verdad definitiva sobre Capote, sino explorar las capas de una subjetividad atravesada por el deseo de escribir, el reconocimiento público, la fragilidad emocional y las tensiones que atraviesan toda vida expuesta.
En este punto, la obra también dialoga con una pregunta recurrente en el teatro contemporáneo: ¿qué ocurre cuando la vida se vuelve material escénico? Hans‑Thies Lehmann señala que muchas prácticas teatrales actuales abandonan la lógica estrictamente dramática para situarse en territorios donde biografía, documento y representación conviven en un mismo plano. Queridísimo Truman parece moverse con comodidad en ese espacio híbrido.
La puesta propone un recorrido sensible por la figura de Capote, atendiendo tanto a su brillo público como a sus zonas más vulnerables. Allí aparece el escritor sofisticado, el cronista agudo, pero también el hombre atravesado por contradicciones, afectos y heridas.
Ese desplazamiento evita convertir al personaje en una figura monumental. En cambio, lo acerca al espectador desde un registro más humano: el de alguien que intenta comprender su propia vida a través de las palabras.

Tal vez allí radique uno de los núcleos más interesantes de la propuesta. Si escribir implica ordenar la experiencia, el teatro aquí vuelve visible ese proceso. La escena funciona como un espacio donde la memoria se reorganiza, donde los fragmentos de una vida encuentran nuevas conexiones y donde la figura de Capote se vuelve, una vez más, materia narrativa.
La obra recuerda, de algún modo, aquello que Roland Barthes sugería al pensar la relación entre autor y escritura: toda vida narrada es también una construcción, una forma de lenguaje que organiza la experiencia.
Queridísimo Truman se mueve justamente en esa zona incierta donde vida y relato se entrelazan, donde el personaje histórico convive con la figura escénica y donde la memoria se vuelve materia de representación.
Referencia APA: Capote, T. (1958). Observations. New York: Random House.
.png)




Comentarios