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Carne de gato y saturnia entidad: Sobre Un gato de Origami que recuerda el big bang

Actualizado: 8 sept 2023

Reptil o topo, me entierro en los agujeros negros y fríos, ya cadáver, pero también humus húmedo y roca seca de la madriguera o de las zapas donde los reúne las raíces del árbol, que también soy, pero todavía hierba y ratón, corteza y toro, abeja y gladiolo, gobio o lamprea, nado por las aguas fluyentes de los ríos, sábalo o salmón, los remonto hacia la fuente o desciendo hacia el mar


Michel Serres, Variaciones sobre el cuerpo, 2011



 

Infusión y lucero: un ósculo anunciado



Silencio. Silencio electrólito. Vaciado de metáfora. Silencio y ya. Cuerpo humano. Cuerpo. Humano. Una máscara que habla en una lengua rara. Una máscara que habla. No es normal. ¿Es inusual o es un verosímil de lo normal? No importa. No nos importa. No me importa. ¡Atención! Que no importe no implica que no se destaque el vigor y la robustez en los signos (señales y síntomas) que vamos encontrando del relato per se. Un gato de origami que recuerda el big bang, es un paladín en sí mismo, o sobre sí, o sobre los demás (¿ya dije que no importa esto?). Y este gato que repta y serpentea sobre la memoria de algunos gatos más, va escribiendo sus recuerdos entre papeles de arroz y su danzar.



 

Cristian en Un Gato de Origami que recuerda el Big Bang

Un heteróclito origami


Presente continuum. Uno que está siendo contado y es puro logos, otro que es nuestro imaginario (un delirio propio de los signos), que cuenta, pero (en) ayer. Ambos se entrelazan, creando un tercero que trasciende a los otros y se impone con su materia citogenética o molecular. Este relato es el que, dejando de lado a los otros, en pausa, o por detrás, cuenta la historia entre movimientos, origamis y tazas de té. Y aquí estamos. Rodeadxs por (en) un espacio que no es real, aunque pretenda serlo. Este espacio es la suma de la representación de un viaje, de recuerdos, de una memoria activa ¿qué nos involucra? ¿Cuánto? No estoy segura de pertenecer. No estoy segura de estar acá, pero... ¿Quién lo está? Y ese es un gran acierto de esta obra. Nadie está segurx, ni a salvo de sí mismo o de (todo) lo demás. La duda es gran un faro, un engranaje, una articulación del cuerpo, por flexible dúctil y móvil, y así está bien. Está muy bien.


 


Grupo Lado B en su obra Un Gato de Origami que recuerda el Big Bang

Dice Borges, dice Sigmund, dice Cristian, digo yo


Si uno toma a la humanidad como un todo y la pone en lugar del individuo humano aislado, halla que también ella ha desarrollado formaciones delirantes inasequibles a la crítica lógica y que contradicen la realidad efectiva. Si, no obstante, han podido exteriorizar un poder tan extraordinario sobre los hombres, la indagación lleva a la misma conclusión que en el caso del individuo: deben su poder a su peso de verdad histórico-vivencial, que ellas han recogido de la represión de épocas primordiales olvidadas


S. Freud, Construcciones en el análisis, (1937)


 

Bailarinas. Acción en escena. Construcción de la acción. Cuerpos humanos. Cuerpos. Humanos. Esquemas comportamentales que remiten las vivencias de Cristian en Japón, pegando y replegando sudores, magia, nocturnidad y estertor. La memoria está viva y es ella, ella, ella y ella también, las que corporizan el esqueleto del armazón. La historia de la biografía. La danza del movimiento. La memoria de la huella y así podría seguir. La esencia de la obra es en torno al belén del universo de un feline. Un gato en apariencia verdadera y sensible, un gato de cola díptica, poco corriente, inusual. Un gato en su territorio y nosotrxs en la periferia de él.



 


Grupo Lado B en su obra Un Gato de Origami que recuerda el Big Bang

Sin embargo, la contingencia (nos) llama siempre. A lo que voy es que esas figuras en perfecta disonancia atraen verdades engañosas, aunque verdades al fin. Agujeros negros, anécdotas, música y karaoke (¡Oh, esa espalda! ¡Oh ese cuerpo! ¡Oh, esa luz! ), Lunares y desnudeces que con-forman una puesta que, si bien parece ajena, no lo es. Otro punto para Un gato de origami que recuerda el big bang. Somos una fracción contusa y microscópica del cosmos y el caos.



 

Y hacia el final de la música, la luz (y el papel de arroz)




Cristian en su obra Un Gato de Origami que recuerda el Big Bang






El secreto del árbol

Consiste en proyectar la luz

La luz de los rayos del cosmos

Y las últimas fuerzas que resucitan desde el fuego del centro



Luis Alberto Spinetta, Guitarra negra, 2012








 

Esta obra es color. Color negro. Color tiempo. Color zenit. Color. Es la fragilidad (expuesta) de un tiempo flanco. Un fabuloso conglomerado de pieles, materia que avanza y descansa en lapsos semejantes. Breves. Temporales. Transitorios. Rasgados. Como el gato, como vos. Como el recuerdo, en presente, de lo que soy.


Mariné Amestoy



 



Nube de estrellas

(no sé si soy)

Hierba negra

(no sé si es)

tengo miedo del cielo

de neptuno y saturno

y todos ellos, de mí.


Mariné

 


FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA




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