Cartografía de lo inasible: Sobre "Percepción Expandida"
- Victoria Keriluk

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Por Victoria Keriluk
Percepción expandida. Sobre textos de: David García Guercetti, Sol Titiunik Idea: David García Guercetti, Sol TitiunikDramaturgia: Sol Titiunik Performers: David García Guercetti, Sol Titiunik Vestuario: Sofia Innocenti Producción musical: Santiago Egui Diseño De Iluminación: Emanuel Parga Arte Visual: Gastón Rodríguez & Feka Asistencia de dirección: Fina Dane Producción: Carola Parra Dirección de arte: Sofia Innocenti Dirección: Sol Titiunik Fundación Cazadores. Función: 21/08
“¿Qué es la realidad entonces? Una convención”, dice Sol. La frase de Titiunik opera en dos direcciones. Al mismo tiempo que expone el pacto social alrededor de lo real, el conjunto de normas que guían nuestro comportamiento diario de forma predecible, visibiliza su contracara: la latencia de todo lo que esa convención no logra nombrar, desde lo inclasificable hasta lo fantástico.
En Percepción expandida, la propuesta de Sol Titiunik se desarrolla en territorio liminal. Hay un umbral donde la certeza científica y la fascinación por lo inexplorado dejan de excluirse para revelarse como caras de una misma moneda. Cuando la pregunta por la realidad no haya respuestas en fórmulas rígidas, se habilita una colaboración entre la rigurosidad del ámbito científico-filosófico y la densidad de las experiencias personales.
quedó uno solo.


La estructura de la obra se articula a la manera de una investigación escénica en tres tiempos. Un prólogo inicial establece la atmósfera y el tópico de la obra a través de ideas y preguntas formuladas por la imagen de una Sol Titiunik generada por inteligencia artificial. Le sigue un bloque central, el cuerpo de la obra propiamente dicho, diseñado bajo la forma de una conferencia performática, donde la investigación cobra cuerpo en Sol Titiunik y David García Guercetti y el relato autobiográfico dialoga y tensiona el discurso científico-académico. Y finalmente, un epílogo -encarnado por el retorno de la voz de la inteligencia artificial- que clausura y al mismo tiempo reabre el dispositivo, dejando en suspenso los límites de la mediación tecnológica y lo humano.
La construcción de esta arquitectura triádica convencional, le permite a Titiunik trabajar en un terreno de transición, en ese paréntesis de la realidad que según el escritor argentino Julio Cortazar anunciaba lo fantástico. Un lugar que no necesariamente se presenta como extra-ordinario pero que se experimenta como una grieta dentro de lo cotidiano que sacude las certezas tal como las conocemos. El punto de partida del relato es un detonante biográfico real: la neuritis óptica que causó a la autora una pérdida temporal de la visión. Lejos de funcionar como una anécdota previa, este hecho clínico se convierte en el marco que sostiene la puesta y expone las microfallas tanto del ojo humano como de la medicina tradicional y el sistema científico a su alrededor.


En este cruce transdisciplinar, el dispositivo de la obra se convierte en una experimentación o ensayo en vivo cuando al diálogo entre Sol y David se le suma la inteligencia artificial no como un mero decorado visual, sino como un personaje conceptual y un motor dramático en tiempo real. La IA irrumpe en escena para emular ese "vacío" o glitch perceptivo, intentando completar e interpretar aquello que la artista dejó de ver. La decisión de Titiunik de procesar datos e imágenes en vivo desarma la linealidad del texto y la arquitectura de la escena: la obra se vuelve un montaje en proceso, una triada interactiva donde la vivencia biográfica de la autora, el saber científico de David y la respuesta algorítmica conviven en presente. De este modo, la escena transforma al espectador pasivo en el testigo de un experimento que explora cómo la mente y la máquina construyen -o (re) configuran- el mundo.
Para Cortázar, la realidad y la fantasía eran también dos caras de una misma moneda: lo fantástico no irrumpía como un quiebre violento de lo real, sino como un pliegue oculto accesible cuando desorientamos nuestra mirada habitual. Del mismo modo, en Percepción expandida, el misterio se revela como el verdadero motor primario de la ciencia. Al articular la fragilidad del relato personal con la dureza del dato empírico y el azar tecnológico, la obra nos recuerda que la realidad rara vez reside en la certeza absoluta, sino en la capacidad de habitar las preguntas y dejarse atravesar por lo inasible.
En la poética cortazariana, la realidad y la fantasía conviven como dos caras de una misma moneda: la extrañeza no quiebra lo cotidiano, sino que habita en sus pliegues. Percepción expandida traslada esta intuición al campo de las artes escénicas, pero sin agotar su fuerza en la tesis teórica. El verdadero valor de la puesta radica en su capacidad para operar sobre la propia percepción de la sala: al tensionar en vivo la frontera entre el ojo humano, la máquina y el cuerpo presente, la escena deja de ser un espacio de representación para volverse una interfaz viva. Allí, la obra nos despoja de la distancia contemplativa y nos recuerda que la realidad rara vez habita en la certeza absoluta, sino en la capacidad de habitar las preguntas y dejarse atravesar por lo inasible.

Todas las fotos pertenecen a: Facundo Nivolo / Anfibia
BIBLIOTECA DE LO INASIBLE
Tres libros para expandir la percepción
Una selección de Libros Mariné que dialoga con Percepción expandida, de Sol Titiunik, desde la filosofía, la literatura fantástica y el pensamiento científico.
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