¡Chau Marzo! Un cuerpo que escribe entre calles de agua y asfalto.
- Jezabel Amin

- hace 1 día
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Por Jezabel Amin
Caí en una trampa. Las frases que tiendo a repetir, la de “no puedo salir de las hojas”, “vivo la biología de esta metáfora”, se apropiaron de mis días. Cada vez me tomo la vida más en serio y tengo la creencia de que la traducción adecuada de las palabras es importante.
Pero no alcanzan, no llego. Lo tanático se manifiesta en mi forma de amar en todo su esplendor.
Hoy, 30 de marzo, escribo de madrugada y tengo que poder confesar a alguien, aunque sea en secreto, bajito, entre los dientes, mi desesperación. A las nuevas generaciones les digo lo que siempre odié que diga mi madre: nada es fácil. Y me han educado también en otra manera de ver las cosas, pero miremos alrededor. La desigualdad, la contaminación, la guerra, la mentira. Puedo hacer la lista en plural si eso nos hace sentir más democráticos.
La oportunidad de ser publicada mensualmente, que siempre agradezco a Revista Mariné, es un tesoro. Pero también, debo reconocer, el mecanismo que se activa en “un cuerpo que escribe”, creyendo que cada nota va a servir para empujar lo real en una dirección, me hizo ver que lo que creía de mi pluma, es una ilusión infantil.
“Al mundo nada le importa, yira, yira”.
Para contribuir a la vida de alguien, para hacerme bien y hacer bien, sí. Para eso también escribo. Con el mismo propósito, impulso clases de Técnica Alexander y gestos más allá de las salas de ensayo, que tampoco parecen tener demasiada resonancia. No alcanzo, no llego. Y cuando acontece la caída, donde el cansancio moral me anuda la garganta y hace que me pregunta por el sentido de las cosas; cuando la ansiedad, las ganas de que alguien me abrace, me estruje como a una toalla mojada, me desvela… En esos momentos donde vuelvo a evocar a mis muertos para entender la vida. También pienso en los vivos que me nutren. Marina Giancaspro, que sabe retarme si es necesario. Porque me quiere, porque me cuida. “Ojo con la fantasía, Jezabel”. Ella es una gran maestra. En estos momentos de crisis, retomo los buenos recuerdos que también vivo y sigo escribiendo.
Sí, la ficción también puede ayudarme, ayudarte a transitar los días pero que jamás se convierta en placebo. Jamás en autoengaño, jamás en algo que aísle.
El amor es un puente, hay que cuidarlo, pero ya perdí tantas veces las manos que acariciaron mi piel entre los pelos que a veces dudo de su existencia. El puente es frágil. ¿Puedo desaparecer? Volví a revisar mis escritos en relación a las Residencias Artísticas DOCE/VEINTICUATRO en el CONTI en estos días, dirigidas por Catalina Lescano en el 2024. Desde año a ahora, todo parece haber empeorado.
Este mes me recuerda la impronta femenina y la herida abierta por la Dictadura en la Argentina, en el mundo. Pienso en mis mujeres pasadas, presentes, futuras, en el inconsciente colectivo que nos envuelve y quisiera saber si tenés noción de tu lugar en tu mundo cotidiano. Porque la vida pasa a través de tus piernas y se despliega en tus manos. Para todas aquellas mujeres que trabajan, estudian, cuidan a sus hijxs, a sus padres, madres, para cada “ella” que intenta practicar la ternura y dejar atrás el capricho, una canción: https://open.spotify.com/intl-es/track/4TzaEdsI1mVFHyFaQjffkd?si=_iq-gPwiQQWKHMKRPeiaMQ
Este mes en mi vida, entre preocupaciones, milongas, ríos, pájaros, ensayos, entrenamientos, plazas, lecturas y el fastidio de llenar formularios para M., me hizo volver a pensar en la importancia de las prácticas artísticas para la supervivencia humana. Aunque sea claro que primero hace falta poder alimentarse apropiadamente, cosa que por mi indulgencia este mes que se va me costó un montón, y que para mucha gente eso no es posible por el contexto en que habita. Nos recuerdo lo vital de la música, la poesía, la danza, el descanso en los días.

PH Julieta Massarino captando un momento compartido con Hernán Reig. Amigo querido y talentosísimo fotógrafo. La mejor parte de hacer una producción artística con amigxs, son lxs amigxs. Si miramos juntxs un horizonte, el viaje de la vida es más liviano. ¿Con quiénes elegís compartir tus días?
Cuando se me activa el modo queja, respiro e inhibo. Después me pongo a pensar en mis ancestros, en quienes vinieron en barco desde Damasco, huyendo de la guerra que hoy continúa. El dolor ancestral, la violencia, la carne golpeada y el salto desde el pozo oscuro. Imagino sus caminatas por el campo en Entre Ríos, también en Córdoba, también en San Juan. ¿Las tierras que pisaban eran siempre ajenas?
El mundo no empezó con mi nacimiento, tampoco con el tuyo, todas mis notas serán olvidadas, pero alguien más que “yo”, seguirá escribiendo. Si hay alguien quiere, me escribe por mi Ig (@jezabelamin) y le paso mi Casilla Postal. Tengo un fetiche con el papel. Perteneciendo aún al mundo de la materia, el contacto es importante, no dejes que tu tiempo se escurra en una pantalla, ni te sientas responsable de toda la humanidad. Cuidá tu vida. Mirá desde adentro de tu corazón: ¿cómo vivís el paisaje que te rodea?
La ciudad es muy ruidosa, ¿cómo descansás en el asfalto? ¿Extrañás la maleza? ¿Cómo respirás? ¿Te gustaría poder descansar por fuera de la ciudad? Si tenés una plaza cerca al menos, llevá tus pies a tierra. Compartí tiempo con otrxs, escuchando a los pájaros, tomando mate, cerveza con amigxs, cantando, bailando, exorcizando demonios en un recital. Hay tribus urbanas, maneras que todavía nos permiten estar. Y también, la familia. ¿Un lugar seguro? No siempre. Pero ya saben, el mundo en los hombros, para los hombres tampoco es fácil de cargar.
Pies a tierra, peso bien distribuído a lo largo y ancho de la columna. Pensá tu respiración, cuidá tu atrás. Arriba y adelante, la cabeza. Seamos compañerxs, seamos gentiles con la otredad, con lo que elige cada cual. Lo singular y lo plural, danzando juntos. Y cuando la ira quiera salir a romper todo, pausa. Calma, inhibición. Llevá tu atención a la relación entre cabeza, cuello, espalda y volvé a mirar alrededor.Si me lees de noche, las preguntas son: ¿cómo terminaste tu día hoy? ¿cómo quisieras terminarlo mañana? Si me lees de día: ¿cómo despertaste? ¿cómo quisieras despertar? Lector, ¿qué tiempo compartimos vos y yo?

FOTO 2, PH Jezabel Amin. Mi nuevo amor, el Río Capitán. Visitarlo en el crepúsculo es uno de mis rituales.
Mi palabra al iniciar marzo fue: dirección. Y tuvo un efecto, aun haciéndome notar mis desvíos. En abril será: lealtad. Voy a ponerme al día con todas las personas queridas que dejé de visitar por mi delirante deseo de presentarle un proyecto al gran señor M. El deseo de obra no se puede comer el resto de las cosas. El hacer escénico en vínculo con lo real para poder reparar el tejido conectivo social. Que la mirada hacia el otrx, se manifieste no solo en formularios, en papeles, en ir a una manifestación. Que los días sean cada día más verdaderos, que vivamos cada vez más despiertos, que podamos descansar.
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