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La intimidad de las ruinas: Sobre "Carcasas nuestras".

Por Marina Julieta Amestoy


Carcasas Nuestras. Actúa: Magdalena Ciucci. Dirección: Francisco Nicolau. Dramaturgia: Magdalena Ciucci y Rita Piris. Colaboración artística: Omayra Martínez Garzón. Vestuario y máscara: Andrea Serrano. Diseño sonoro: Matías Martínez Bonanata y Francisco Nicolau. Fotografía: Martina Helfrich.

Sábados de mayo – 19:00 hs El Sábato Espacio Cultural – Uriburu 763 –

Reservas por Alternativa Teatral https://www.alternativateatral.com/obra100045-carcasas-nuestras Espectáculo a la gorra. Cupos limitados Función: 9/05


El cuerpo es el ser de la existencia.

Jean-Luc Nancy, Corpus


No existe intimidad más radical que un cuerpo.

Ni casa más extraña.

Entrar a Carcasas Nuestras implica aceptar una invitación incómoda: recorrer habitaciones que respiran como órganos, pasillos que laten, superficies que parecen conservar restos de otras vidas. El espacio deja de funcionar como escenografía para convertirse en una extensión física de aquello que la obra intenta decir desde el comienzo: habitamos estructuras perecederas.

El cuerpo es una de ellas.

Persona con máscara teatral y capa roja gesticulando en fondo de tierra agrietada. Atuendo colorido, escena expresiva y dramática. Carcasas nuestras

PH: Martina Helfrich. Edit: Mariné

Hay algo profundamente metafísico en la propuesta de Magdalena Ciucci. No porque busque respuestas trascendentales, sino porque insiste sobre una pregunta imposible de resolver: ¿qué significa habitarse? ¿Qué parte de nosotros pertenece realmente a nuestra voluntad y cuál responde simplemente al deterioro, al tiempo, a la memoria biológica de existir?

Jean-Luc Nancy escribió que el cuerpo es siempre exposición: nunca algo completamente cerrado sobre sí mismo, sino una superficie vulnerable atravesada por el contacto, la pérdida y la presencia de otros. En Carcasas Nuestras, esa idea se vuelve materia escénica. Nada permanece del todo protegido. El cuerpo aparece como una membrana sensible donde lo íntimo y lo colectivo se rozan constantemente.

La obra explora el paralelismo entre cuerpo y hogar sin convertirlo en una metáfora evidente. Gaston Bachelard, en La poética del espacio, pensaba las casas como reservorios emocionales, sitios donde la memoria se deposita incluso cuando ya no queda nadie allí. Algo de eso sucede en el recorrido que propone la obra: cada sala parece contener restos afectivos, capas de tiempo, pequeñas ruinas emocionales que sobreviven incluso cuando nadie las mira.

En escena, distintas temporalidades conviven dentro de un mismo cuerpo. La juventud y la vejez no aparecen como momentos separados sino como capas simultáneas de una misma existencia. La obra pone en circulación la fragilidad física, el miedo al deterioro, el aislamiento y también aquello que persiste incluso cuando todo parece erosionarse.

Mujer sentada en el suelo con vestido floral, mirando hacia arriba. Fondo blanco con barra de ejercicios. Efecto de luz cálido en la imagen. Carcasas nuestras
PH Y Edit.: Mariné

Quizás por eso Carcasas Nuestras conmueve incluso cuando hace reír. Porque entiende algo esencial: el humor no niega la tragedia; apenas vuelve soportable la conciencia de finitud.

Durante el recorrido, el espectador deja de ocupar un lugar pasivo. Ya no mira un cuerpo: entra en él. O peor todavía: reconoce el propio. Las salas de El Sábato funcionan como cavidades emocionales donde lo arquitectónico y lo orgánico se afectan mutuamente. Afuera y adentro dejan de existir como categorías separadas.


Toda casa termina pareciéndose al cuerpo que la habita.


Y todo cuerpo, tarde o temprano, empieza a convertirse en memoria.


Carcasas Nuestras trabaja sobre esa transformación inevitable sin solemnidad excesiva. Hay juego, desborde, ternura y algo ritual en la forma en que la experiencia se comparte colectivamente. Como si la obra recordara que incluso en los períodos de mayor aislamiento seguimos necesitando la presencia física del otro para confirmar que todavía estamos vivos.


Tal vez esa sea una de las preguntas más silenciosas que deja en nosotros la obra: cuánto de nuestra existencia sucede realmente debajo de la piel y cuánto ocurre en el encuentro con otros cuerpos.


Porque al final, ninguna carcasa alcanza para protegernos del tiempo. Pero algunas experiencias —el teatro entre ellas— consiguen volverlo habitable por un instante.


Cartel beige de "Carcasas Nuestras" con ilustración de casas, hojas y objetos. Funciones sábados de mayo, El Sabato Espacio Cultural. Carcasas nuestras
El fondo de la caja
ARS 13,000.00
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