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Hogar de juguete. Acerca de: "Jugando en un tiempo dormido", de Jorge Alberto Giglio

-Veo que vas entendiendo cómo funciona el mundo.

-Eso parece.

-Lo que nos hace personas normales es saber que no somos normales.

Haruki Murakami, Norwegian Wood (1987).





pH: Nadine Duchini. Edit.: Mariné Amestoy


 

Los viernes por la noche, en Belisario Club de lectura, se presenta la obra Jugando en un tiempo dormido de Jorge Alberto Giglio, bajo la dirección de Lizardo Laphitz. Este drama familiar muestra la difícil decisión que deben tomar Diego y Lily, quienes luchan por sobrellevar los problemas que surgen en la crianza de su hijo Julián. A medida que lidian con las contrariedades del día a día, también deben enfrentar la presencia de un familiar que parece sobrar en el hogar. La historia se desarrolla en medio de momentos desconcertantes y angustiantes, y la comunicación de una noticia a Rafael, hermano de Diego, será el punto de quiebre en esta historia.



pH: Nadine Duchini. Edit.: Mariné Amestoy


 




Diego se encuentra parado sobre una mesa en el centro de una sala oscura, tratando de quitar un foco que aparentemente se ha quemado. Como era de esperar, la parte inferior del foco se queda atascada en el aparato de iluminación y esto provoca que Diego se tense como si el mundo se estuviera acabando. Cuando su esposa entra en escena, le pregunta si está seguro de que la bombilla se ha quemado, lo cual desencadena una conversación sobre lo que realmente está sucediendo entre ellos. Ambos personajes muestran al espectador la tensión en su relación (se puede ver en la postura encorvada de los actores), pero no dan ninguna pista rápida sobre la razón detrás de esto. Se trata de Julián, su hijo pequeño, de médicos y pastillas, de su comportamiento y de su tío. El texto es una pura discusión, ansiedad, estrés y nostalgia por un pasado marchito. Lily reclama a Diego y, a su vez, él tiene que enfrentarse a su hermano Rafael, quien vive en el mismo hogar con juguetes artesanales y una infancia (interminable) que lo consume.


 




La puesta puede evocar la imagen de un taller de carpintero, con una mesa de madera, una luz cálida y objetos por todas partes. Sin embargo, en una esquina olvidada del espacio se encuentra una mesa llena de juguetes artesanales: muñecos, caballos, autos y casas hechas de materiales nobles, al igual que su creador. Rafael no tiene tiempo para nada más que crear pequeños mundos, es un adulto que no ha perdido su niño interior ni por un segundo, pero esto es precisamente lo que Diego considera un problema. Mientras su esposa atiende el almacén, él se ajusta sus anteojos (rotos) y revisa inventarios, pedidos y el trabajo que su hermano soñador no realiza. Rafael no está de acuerdo con ciertas decisiones que la pareja toma en relación con su hijo, ellos le explican que es por la felicidad de todos y, sobre todo, de Julián. Sin embargo, este niño eterno no forma parte del nuevo plan y se sentirá desplazado de la manera más injusta e incomprensible para él.


 


Jugando un tiempo dormido es una obra que invita a reflexionar sobre las relaciones familiares, la infancia, los sueños abandonados y el concepto de hogar a cualquier precio. La historia aborda la difícil decisión de liberarse del peso que se lleva sobre los hombros. Se trata de representar la idea de la "familia que nos toca", las relaciones que cultivamos y cómo enfrentamos los sacrificios inevitables. Un hombre que concentra su energía en lo que ha construido al darse cuenta de que se ha convertido en adulto y sus fantasías ¿han desaparecido? Una mujer que busca dejar atrás una angustia agotadora para disfrutar de la crianza de su hijo. Y un chico, ya no tan chico, que no puede escapar de su pequeño mundo de madera, porque es lo único que conoce como felicidad. Y es así como una pregunta emerge y (nos) aturdeentre respiraciones mezcladas: ¿Cómo enfrentar a tu propia familia?

Recomiendo verla.


 

Jugando en un tiempo dormido. Autoría: Jorge Alberto Giglio. Colaboración: Diego Antozzi. Vestuario: Alicia Guma. Escenografía: Victor De Pilla. Diseño gráfico: Ramiro Galeliano. Asistencia de dirección: Mateo Garcia. Prensa: CorreyDile Prensa Producción: Luciana Lamota

Dirección: Lizardo Laphitz. Actúan: Lucas Álvarez, Fernando Arsenian y Agustina Saenz.

Teatro Belisario Club de Cultura, Av. Corrientes 1624 CABA.

Funciones: Viernes 22:30hs.Hasta el 26/04/2024

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