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Mamá Planta: duelo, desajuste y realismo expandido.

Por Yamila Juara

Mamá Planta. Dramaturgia y dirección: Nicolas Blandi Asistencia de dirección: Ivana Ponce Intérpretes: Ignacio Albani, Maruja Bustamante, Caro Setton, Pablo Toporosi Vestuario: Ivana Ponce Diseño de escenografía: Santos Gabriel Raso Diseño de luces: Fernando Chacoma Diseño gráfico: Ignacio Albani

Teatro El Grito -Costa Rica 5459 - Capital Federal Domingos 20.30 hs hasta el 31/05/2026

A veces quisiéramos que el mundo entero se detuviera cuando sucede una tragedia. La verdad es

que ni siquiera nosotros podemos detenernos para siempre. Pero si existe un momento de desfasaje.

La vida y el mundo siguen, mientras nosotros intentamos encontrar la manera de avanzar. Ese

desajuste entre quien sufre y el entorno es el duelo donde se produce esta obra.

Male tiene 14 años y perdió a su madre. Su tía se ha mudado temporalmente con ella y está

haciendo los trámites para vender la casa y que juntas se vayan de viaje. A Male no le importaría, si

no fuera porque la planta que creció en el patio es su madre. Sabe que su tía no le creería, y por lo

tanto resuelve cavar un pozo lo suficientemente grande para ella y enterrarse allí, echar raíces y

convertirse en planta al igual que su mamá.


Persona enredada en cuerda con planta en maceta amarilla en un escenario oscuro. Fondo negro con destellos de arcoíris. Expresión divertida. mamá planta

La obra está repleta de elementos que aumentan el clima surrealista para el espectador. Como el perro Fidel, que adopta constantemente actitudes humanas e inverosímiles, o que a Male le crece en el brazo un brote de verdad, confirmando aún más para ella la teoría de su mamá planta. La música entra y sale de escena como un personaje más. Nada de esto deja de resultar extraño, pero está trabajado de modo tal que se complementa a la perfección con los aspectos más arraigados en la realidad, como el proceso de venta de la casa y los recuerdos del pasado que traen a la vez alivio y dolor. Los elementos absurdos no son un escape a la realidad, sino partes de ella. Por supuesto que la interpretación es fundamental, y todos los actores se desenvuelven es escena con una naturalidad que hace fácil olvidar que los perros no fuman pipas ni las niñas se convierten en plantas. Pero también se debe dar crédito a la técnica en la creación de este ambiente tan particular. La puesta de escena nos lleva a una casa de clase media baja en el conurbano bonaerense, con pocos elementos, pero contundente. La iluminación está magistralmente diseñada y ejecutada para llevarnos como en un ensueño desde los monólogos más bajados a tierra, pasando por la comicidad, hasta los momentos musicales, con fluidez y sutileza. No es fácil trabajar el realismo mágico en escena sin depender en gran parte de la buena disposición del público. Mamá Planta es una producción que nos lleva de la mano por la historia y su singular universo sin que sintamos ningún esfuerzo en llegar allí. La historia en sí es sencilla, por este motivo funciona tan bien. No hace falta explicarnos el dolor de perder a un ser amado. El peso y la profundidad de la trama recaen en sus personajes. cada uno es identificable desde el primer momento: la niña soñadora e ingenua, la tía cínica e irascible, el vendedor chanta, etc. pero durante su transcurso la obra nos muestra múltiples facetas de estos seres, que no contradicen necesariamente nuestras primeras impresiones, pero sí las desarrollan. La niña es la más observadora de sus alrededores, la tía está atravesando su propio duelo a la vez que intenta ser fuerte por su sobrina, la misma bronca que despliega desde el primer momento es una consecuencia de querer que el mundo sea un lugar mejor. Gerardo es un hombre al cual le falta desesperadamente un espacio de genuina conexión y aprendizaje humano. Es una historia simple de personas complejas, con un mensaje conciso e impactante. Planta o no, la madre sigue en la vida de ambas mujeres. La solución al problema de Male no es ni enterrarse ni desprenderla por la fuerza, sino darle el espacio y la contención para que encuentre todos sus puntos de apoyo sin necesidad de echar raíces. Así tal vez, a su tiempo, comprenda que puede llevarlos consigo donde quiera que vaya, y que siempre estará acompañada.


Tres personas sentadas en una mesa. Una viste disfraz naranja y fuma, con latas de cerveza Budweiser. Fondo oscuro con luces de colores. Mamá planta

La pérdida no puede ignorarse ni esquivarse. La vida es un camino que nos obliga a atravesarlo, pero este no es un camino solitario. Al alzar la mirada de nuestro dolor encontraremos en el otro un pesar similar. Lo bueno de esto es que el dolor que se comparte es más fácil de llevar. Caminemos juntos.


Fotos: cortesía de "Valeria Franchi Prensa"

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