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Cuerpos de Texto | Primera edición |Poesía

Nora Cruz Flores (Naucalpan, México, 1994) es poeta y crítica. Su primer libro publicado se llama Fracción continua (Fondo Editorial del Estado de México, 2022) y su trabajo crítico se puede visitar en el Instagram @capitanacapibara y en el Substack Capibara Escribe.

Ciudad y país de residencia: Ciudad de México, México.


Cuatro poemas

Nora Cruz Flores

 

 

observa los árboles de limo: se retuercen

y se funden como piedras

de un presente inaccesible

o retumbos

de un pasado que todavía no se deja ver

 

sus muñones secuestrados por el tiempo

 

articulaciones dañadas y sin hojas

buscando otra desesperación

 

un oído

otra mano

otra voz a la que aferrarse


 

aparecer en tu ciudad que ya no es tuya

y tú dispersa en fragmentos por la tierra

aparecer en tu memoria ahora sin gente

tu memoria de fantasma en la humedad

de los hoteles oscuros de las boutiques

donde solían estar bares y librerías

las vías rectas que trazaron los fascistas

aparecer maquínica y sin sentido alguno

en medio de una calle y otra calle

la classica straniera con un’aria strania

que gira stanca tutta la città

tendría un cigarro encendido entre los dedos

haría figuras con el humo de mi cigarro

hablaría contigo sobre los dioses muertos

nos sentaríamos frente a la plaza de España

y miraríamos el edificio donde vivió Keats

y dejaríamos el silencio de hoy en la plaza

y tomaría tu mano y acariciarías mi rostro

y caminaríamos hacia una cafetería

nos tomaríamos un espresso en la barra

seguiríamos caminando sin rumbo

entre las ruinas de mañana los palacetes

llegaríamos al río y me dejarías tomarte

una fotografía que apenas recuerdo

tu cabello negro oscureciendo tu rostro

tu mano larga acicalando tu cabello

y en el fondo de tu rostro una recámara vacía

una larga resignación que es casi una sonrisa

el bramido eterno de los kilómetros las calles

el ruido de los autos y las motos por la vía

la convulsión entre dos labios separándose

la historia sofocando sin mirarnos

 

si encuentro reposo en esta palabra

creo que es dios y no es no tiene

nombre ni rostro, pero lo invento

aún invento a dios en la sopa del día

 

a dios en los primeros rayos de la farola

pegada a mi habitación en la oscuridad

de mi mundo hurgando por hallar un dios

 

invento a dios en el poema y entonces

se levanta de la página débil viscoso

y extiende su llaga flamígera y me detiene

“no me nombres” me implora “no quiero

 

sostener esa carga, apenas y tengo

ganas de estar vivo” y se vuelca se cierra

dios es pequeño como un grano de arena

 

como una pregunta que nadie responde

y todos los días flota en este poema

riega flores que no hay no pasea a su perro

y espera que nadie nunca lo recuerde


 

 

para Emi

 

donde no sabemos nada y el tiempo

desemboca en sí mismo, confunde

donde a veces nada nos tenemos

que decir para estar juntas

tú junto a mí

yo contigo

 

amante, cargo un hormiguero de palabras

que no me deja en paz, cargo un hambre

que me vuelve insaciable, cruel incluso,

veo tus ojos y sé que la conoces

hambrienta tú

ambas hambrientas

 

y existen poco tiempo y poco espacio

para que lleguemos a saciar esa hambre,

y existen lobos y corderos en el mundo,

y existen llanos eternos de curiosidad

a dónde no sé ir

por lo que no podemos ver

 

no es desesperación ni es el desierto, pero

amante, cargo un hormiguero de palabras

que me quiebran y se quiebran de vez en cuando,

y el peso del mundo se descontrola, agobia,

y tú duermes muy cerca,

te siento dormir en mis sentidos,

 

y entonces no hay tiempo aquí

y la carga se ajusta, se sacia,

por un instante, el hambre.


 

 

 

 

 

 
 
 

Bio

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