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Cuerpos de Texto | Primera Edición | Escrituras Híbridas

Bruna Pessoa es actriz, licenciada en Teatro por la Universidad Federal de Ceará (UFC), donde integró grupos de investigación sobre cuerpo, memoria y narrativas escénicas. Se desempeña como arte-educadora en la Red Municipal de Enseñanza.

Participó en diversos festivales de teatro regionales y nacionales, y como actriz formó parte de cortometrajes como Vando Vulgo Vedita, de Andréia Pires y Leonardo Mouramateus, y Superdance, de Pedro Henrique.

Integró el colectivo Comedores de Abacaxi S/A como actriz, productora y operadora de luz y sonido. Es fundadora de Tempo Aberto, colectivo dedicado a la investigación y desarrollo de proyectos culturales con énfasis en la cultura popular.


PIRULITO, NINGÚN LUGAR ¿O +1? ¿O VAYAMOS A LAS “COINCIDENCIAS”?


Podría haber sido cualquier día, pero resultó ser ese; una casualidad, o quizás también un desvío, despierta preguntas sobre los rituales que sostenemos únicamente en el encuentro con nosotrxs mismxs, aquellos que habitan el misterio o, dicho popularmente, que suceden off.


En lo personal, desde hace tiempo me acompaña un encantamiento por las palabras; por la energía que emana de ellas y por todas las posibilidades que ofrecen para construir movimientos casi coreográficos; casi dramatúrgicos; visuales y/o sonoros.


Me impresiona cómo, de una frase de unas ocho palabras en promedio, basta una sola para atraparte, para correrte del eje. Incluso llega a asustarme que, estando completamente presente, sea posible percibir las chispas del choque entre lo dicho y lo escuchado, o entre lo señalado y lo visto.

Y, como era de esperarse, siendo actriz en el campo de las artes visuales, las palabras de aquella conversación me capturaron por reunir misterio y ritual en la búsqueda de un sentido para permanecer, de manera plena y serena, en el aquí y ahora.


Entonces recordé que, hace un tiempo, en un intento por reducir mi tiempo diario frente a las pantallas, empecé a incorporar caminatas por el barrio durante mi jornada laboral, siempre inestable y autónoma, tanteando la posibilidad de crear un ritual o, quizás, una curaduría de sensaciones, imágenes o cualquier otra cosa.



Ahora, una pausa para las palabras que siguen. Hice una búsqueda rápida sobre el significado de pirulito, utilizando Google Translate y ChatGPT.

Estas fueron las traducciones:

Chupete

Chupeta

Piruleta

Paleta

Chupetín


Cada lector puede relacionarse con la palabra que le resulte más cercana. Pero el Pirulito —o, traducido literalmente, la piruleta de la que hablo aquí— tal vez no tenga traducciones, sino transiciones. La invitación es imaginar este lugar conmigo.


Pirulito no es ningún barrio. ¿O será una zona de transición que los límites urbanísticos no alcanzan a nombrar? ¿O, incluso, un +1 que nace de lxs sujetxs junto con las cosas? Pirulito parece habitar ese no-lugar, ese no-barrio. ¿Demasiado avenida para ser Carlito Pamplona1? ¿Demasiado céntrico para ser Cristo Redentor? De ahí que el nombre "ninguno" termine siendo una mezcla de dos.


Pirulito: Pirambu2 + Carlito


Hacia la década de 1990, Pirulito era un poco Jacarecanga3, aunque solo para mi madre. Tal vez porque sonaba más elegante decir que vivía en Jacarecanga, conservando cierto aire de sofisticación de esa antigua zona noble de la ciudad de Fortaleza, en Ceará, Brasil.


Primera coincidencia: Sebastiana, hija de Josefa, nació después de un parto largo y complicado, durante el cual su vida fue encomendada a San Sebastián. La coincidencia resulta bastante graciosa porque, junto con Sebastiana, nació un pez (sí, ¡un pez!). Y aunque insistiera toda su vida en vivir en la cabeza del caimán —Jacarecanga¹—, nunca logró desprenderse del pez y terminó viviendo justo al lado, en Pirambu².


La historia de un parto en el que nacen un bebé y un pez podría desmitificarse fácilmente recurriendo a explicaciones científicas. Pensé en algunas. Pero ¿a quién le


1Carlito Pamplona es un barrio periférico de la ciudad de Fortaleza, estado de Ceará, en el nordeste de Brasil.

2 Pirambu es una palabra, también de origen tupí-guaraní, que significa "pez roncador" o "pez ruidoso" 3Jacarecanga" es una palabra de origen tupí-guaraní que significa "cabeza de caimán". También es un barrio de la ciudad de Fortaleza.


interesa detener la fantasía y el misterio que solo lo inexplicable de una historia del interior puede ofrecernos? A mí, no.


Pero volvamos a Pirulito.

Caminaba por ese territorio y volví a caminarlo.


En dirección más Pirambu que Carlito³ hay una casa donde siempre vivieron mis abuelos paternos: Antônio y Carmelita. Mi abuela Carmelita era rezadora hasta que se convirtió al evangelio; dejó de rezar, pero conservó las imágenes religiosas y las plantas del patio. La que más recuerdo es el piñón (*Jatropha curcas*), porque sus hojas permanecen en mi memoria: recorrían desde la parte superior de mi cabeza hasta el pecho o el vientre, subiendo y bajando mientras mi abuela murmuraba una oración durante un tiempo que, para una niña, parecía durar horas. Pero valía la pena, porque al terminar el rezo quedaba libre de todos los quebrantos que me habían echado.


Segunda coincidencia: una vez interpreté a una Carmelita en el cine. En ese momento me intrigó la elección del nombre; no me parece un nombre tan común entre las mujeres mayores, y menos aún para el personaje que iba a interpretar: una bebé.

La casa de Antônio y Carmelita está llena de pistas que cuentan de todo: su historia, quienes estuvieron antes y aquello que vino después, de lo que nadie sabe nada. Los fragmentos de esa casa despiertan preguntas como: ¿quiénes fueron lxs artistas visuales detrás de las imágenes de santos, de las fotopinturas, de las alfombras y de las fotografías?

Lejos de encontrar una respuesta, pienso que tal vez esos objetos y esa casa sean los troncos que llegaron hasta aquí para recordar de dónde vinieron.


Del lado más Carlito que Pirambu hay una escuela municipal conocida popularmente como Igrejinha (la Iglesita). La Iglesita era un lugar sin ningún prestigio. Escuela pública; estudiaba allí quien, supuestamente, no quería hacer nada con su vida. Si yo repetía el año, iba a estudiar en la Iglesita. Era la amenaza de mis padres.


Tercera coincidencia: fui profesora de Arte en la Iglesita durante cinco años.


Cuando me veo impulsada a escribir junto a las cosas más que sobre ellas, terminó cayendo en lo que considero una trampa: la trampa de querer saber, conocer,


preguntar: "contame la historia de esta foto, de este objeto". Decime de dónde venimos y, quizás, esta tierra vuelva a parecerse, aunque sea un poco, a un hogar.


Pero, por coincidencia o no, vivir en un entre , en el encuentro de dos o más, tal vez sea la invitación necesaria al misterio que necesitamos todxs lxs que fuimos abandonadxs a nuestra propia suerte en nuestra propia tierra, para sostener cualquier ejercicio de continuidad entre los azares que ponen en movimiento a sujetos ya estallados.


Para nosotrxs, lxs estalladxs, no hay lugar en el proceso de colonización de Marte. No nos interesa. Lo que existe es el ahora y lo que hacemos con él.


Bruna Pessoa 
Bruna Pessoa 

 
 
 

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