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El cuerpo y su espejo-reflejo: Una relación de ¿mutua? conveniencia o, en cambio, coexistencia.


El reconocimiento del sujeto en el espejo es la transformación que se produce en el individuo cuando asume una imagen, imagen que nos es cualquiera sino la de la totalidad de sí mismo como semejante a su misma especie


 Lacan, J., El Estadio del Espejo como Formador de la Función del Yo tal como se nos revela en la Experiencia Psicoanalítica.


 

Abstract:


El acto de reconocerse en el espejo va más allá de una simple observación de la apariencia física; es un ejercicio de autoexploración y autoconocimiento que nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad y nuestra relación con el tiempo y el universo. Este ensayo examina cómo el espejo actúa como un medio para contemplar nuestra imagen y explorar nuestra esencia, así como la relación entre el cuerpo y el reflejo. Se discuten las teorías de Gombrich sobre el espejo como representación del tiempo y las ideas de Spinoza y Deleuze sobre la naturaleza del ser y la realidad. En última instancia, se destaca que reconocerse en el espejo es el primer paso en un viaje de autoconocimiento y exploración que nos recuerda nuestra humanidad compartida y nuestra conexión con el universo.


Palabras claves: Espejo, Reflejo, Imagen, Spinoza, Lacan, Gombrich, Teoría del espejo.



 


 

Reconocerse en el espejo es adentrarse en un vasto y complejo territorio de interrogantes filosóficos y reflexiones sobre la esencia misma de nuestra existencia. Más allá de ser una simple observación de nuestra apariencia física, el acto de mirarse en el espejo nos invita a explorar nuestra identidad, nuestra relación con el tiempo y el mundo que nos rodea en un nivel más profundo y significativo.

Cuando nos paramos frente al espejo, no solo vemos la imagen reflejada de nuestro cuerpo físico, sino que también contemplamos una representación de nuestra identidad. Nos enfrentamos a la pregunta fundamental de quiénes somos realmente y cómo nos percibimos a nosotros mismos en relación con los demás y con el universo en su conjunto. Este acto aparentemente simple de observar nuestra imagen reflejada se convierte así en un ejercicio de autoexploración y autoconocimiento.



 


La teoría de Gombrich sobre el espejo como una representación del tiempo agrega una capa adicional de complejidad a esta reflexión. Al observar nuestra imagen en el espejo, no solo vemos nuestro aspecto físico en ese momento particular, sino que también somos conscientes de cómo hemos cambiado a lo largo del tiempo y de cómo seguiremos cambiando en el futuro. Nos enfrentamos a la fugacidad de nuestra existencia y a la inevitabilidad del paso del tiempo, lo que nos lleva a reflexionar sobre la naturaleza transitoria de nuestra propia identidad y el significado de nuestra vida en el contexto más amplio del universo.



 

La relación entre el cuerpo y el espejo es igualmente fascinante y compleja. El espejo actúa como un medio a través del cual nos reconocemos y nos definimos, pero también puede distorsionar nuestra percepción de nosotros mismos y alimentar ideas erróneas sobre nuestra apariencia y valía. Nos enfrentamos al desafío de reconciliar nuestra imagen reflejada con nuestra imagen interna, de aceptar y amar nuestro cuerpo tal como es, con todas sus imperfecciones y peculiaridades.



 


Las ideas de Spinoza sobre los cuerpos simples y su relación con el movimiento y el reposo nos invitan a reflexionar sobre la naturaleza fundamental de nuestra existencia. ¿Somos simplemente cuerpos en movimiento en un vasto universo de constante cambio, o hay algo más profundo y eterno en nuestra esencia? ¿Podemos realmente comprender la verdadera naturaleza de nuestro ser o estamos condenados a vagar en la oscuridad de la incertidumbre y la duda?

Deleuze, por su parte, nos ofrece una perspectiva única sobre esta cuestión, al sugerir que un punto lo es todo. Esta afirmación enigmática nos desafía a reconsiderar nuestra comprensión del yo y del mundo que nos rodea, y nos invita a explorar nuevas formas de pensar y ser en el mundo.

En última instancia, reconocerse en el espejo es solo el primer paso en un viaje de autoconocimiento y exploración. A través del espejo, nos adentramos en un mundo de preguntas sin respuesta y posibilidades infinitas, donde cada reflejo nos recuerda nuestra humanidad compartida y nuestra conexión con el universo en su totalidad. Es un recordatorio de que somos más que simples cuerpos físicos; somos seres complejos y multifacéticos en constante evolución, cuya comprensión de sí mismos y del mundo está siempre en proceso de desarrollo y transformación.


Marina Amestoy


 

Bibliografía:


-Jacques Lacan, "El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica, en Lacan, Jacques, Escritos 1, México, Siglo XXI, 2009, pp. 99-105.

-Gilles Deleuze, "En medio de Spinoza", Cactus, 2003.

-Ernst Hans Gombrich, "Los usos de las imágenes" Fondo de Cultura Económica, 2003 - 304 páginas.


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