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¡OH, la danza! ¡OH, the dance! Poner en valor “La Danza” (1911)

Actualizado: 20 jun


Danzar es probablemente una de las artes más antiguas. Desde que el hombre es hombre, sin duda comenzó a gesticular con el rostro, el cuerpo y las extremidades. Cuánto tiempo se tardó en convertir la gesticulación corporal en un arte, nadie puede saberlo con seguridad, tal vez se trate de un arte milenario.

Anticuarix



 



 


¿Cuántas formas existen para (re)nombrar el tiempo? ¿Cuántas máscaras o fisonomías adopta mientras avanza por las imágenes de la Historia, situándose sobre una estría de infinitas dobles vías? En su octavo libro, Josefina Zuain, directora de la editorial especializada en danza 2(DA) En Papel Editora, abre el juego con una riada de preguntas diversas sobre la danza, el movimiento, el archivo y su historia (sin mayúsculas), junto con inquietudes personales. El resultado es un tejido que desentraña y teje LA DANZA-THE DANCE en un texto sorprendente y abundante. Una exploración generosa sobre las antiguas prácticas de la danza, un territorio saturado de imágenes "about the dance" y palabras que las acompañan en bailes variados e inéditos, tanto para conocedores del tema como para novatos.

¡OH, la danza! ¡OH, the dance! Poner en valor “La Danza” (1911)

Explorar su estructura es reconocer un paseo por sus páginas como pilastras o respaldos alineados, revelando el espacio entre ellos para captar la potencia de las imágenes: desde enigmáticos jeroglíficos y frescos contemporáneos hasta manuscritos y bajorrelieves, todos acompañando un texto que parece danzar desde la primera página.

2(DA) logra un punto clave gracias a Renee Caarmichel y Fátima Sastre, las encargadas de traducir este texto de tono patrimonial al castellano. Es un retrato de un contexto en movimiento que persiste y sobrevive a pesar de...



 



Leer este libro fue, personalmente, una celebrada contingencia. Fue un alto en mi vida diaria como escritora que baila, llevándome a mis archivos personales, libros y apuntes en busca de las preguntas que resonaron y me impulsaron a escribir, sentir y danzar una vez más. Esta vez, sin embargo, sentí que las palabras resultaron insuficientes frente a tanto material, escrito, ordenado y mostrado ante mis ojos, que creía experto.



 


¿Es la danza un arte que sobrevive a todo concepto de arte y/o contexto político, social, cultural? ¿Y las imágenes? ¿Cómo se establece esta relación entre el movimiento y la quietud? ¿Cómo se articula esta GRAN DANZA de danzas entre tantas preguntas?

Lo interesante es que ninguna disciplina académica tiene un dominio completo sobre las imágenes, pues estas no pertenecen exclusivamente a la historia ni a la religión, sino más bien a la sociedad. La regulación de las danzas como protocolo, por encima de la danza popular "salvaje", ejemplifica esta situación (pág. 67, LA DANZA, Josefina Zuain).

¿Estamos frente a la emancipación de un vértice del mapa del arte? Este libro, este verdadero hallazgo, parece demostrarlo. Un antiguo editor en Londres, en 1911, publica sin firmar, posiblemente sacudiendo preconceptos y prejuicios sobre las prácticas de la danza. Prácticas que revelan más y más malezas y fragmentos de lo que creíamos conocer antes de leer este libro, pura fibra historiográfica y archivística. Bienvenida sea esta fuerza que derriba lo normativo con diferencias, continuidades, extravagancias y divertimentos, aunque se hable desde la danza y/o la imagen.

El cuerpo es imagen; quizás no al revés, o no con la severidad de la primera acepción. Es extraño pensar en un mundo donde siempre se bailó. Sea como ritual, fiesta pagana, danza fúnebre, militar, danza de bacantes, pantomima alejandrina y tantas más, esta práctica constituye la columna vertebral de siglos de cuerpo que insiste en expresarse para inscribir su existencia aquí y ahora, ayer y siempre, desde el 3000 a.C. hasta el 1911 d.C.


 

Danzando con todos “since” 3000 a.C.


En LA DANZA-THE DANCE, las "ilustraciones-histórico-bailantes" muestran no solo una tarea de investigación colosal por parte de la autora y su equipo, sino también el vasto universo que aún desconocemos o, mejor dicho, que creemos conocer como un espejismo. No solo hablando de danza, sino de un origen corpóreo y embrionario-celular que nos lleva a sumergirnos en cada página, buscando nuestras figuras, labras, instrumentos o pentagramas.

Es aquí donde este libro se vuelve indispensable. ¿Hay algo más ineludible que vivir todo esto desde lo universal-óseo-muscular? Al menos mi yo no lo cree, en absoluto así.



Recomiendo muchísimo leerlo.


Marina Julieta Amestoy


 



Nota originalmente publicada en 2da Cuadernos de Danza (Nota)

Web: https://cuadernosdedanza.com.ar/



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