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Lo que habita en un trazo. Sobre "Descubriendo las sombras", "La danza cromática" y "Poner el cuerpo" en Galería de Arte Palermo H.

Por Nadine Duchini

 


Alejandra Marrero: Descubriendo las sombras, curaduría de Tobías Diaz. Adela Pecorino: La danza cromática, curaduría de Lic. María Agustina Reguito. Alberto Morales, Ana Eckell, Ana Godel, Ernest Gauthier, Francisco Zuñiga, H. Angola, Luis Onofrio, Pettoruti, Ponciano Cardenas y Timpanaro: Poner el cuerpo, curaduría de Mailén Z. Lazzarone. En Galería de Arte Palermo H, Tucuman 712. Del 16 al 30 de mayo, lunes a viernes de 11 a 18h., sábados de 10 a 13h.



 

Hasta el 30 de mayo, en las paredes de la Galería de Arte Palermo H (Tucumán 712), conviven las obras de diferentes artistas que logran conversar entre sí como viejas aliadas. Primero, entramos al mundo de Alejandra Marrero a partir de su propuesta en Descubriendo las sombras; luego visitamos La danza cromática de Adela Picorino; y, por último, nos sumergimos en la visión de un conjunto de reconocidos artistas en Poner el cuerpo, al final de la trastienda. Desde que el ojo espectador se predispone a admirar, se presentan en cada una distintas técnicas, tamaños y texturas que parecen reflejar, a su vez, diferentes historias, estadios y contextos personales desde el punto de vista de cada artista.



 

Descubriendo las sombras.




 

Alejandra Marrero nació en 1965, es médica especializada en pediatría, neurociencia y neurolingüística. Cuando un curioso le pregunta cuánto dibuja, suponiendo, gracias a su trazo hábil, que practica el dibujo desde hace mucho, ella sonríe. En la búsqueda de una experiencia entretenida para sus hijos, contacta con una profesora de dibujo y es cuando inicia, casi sin querer, su camino como artista. Su primera exposición llegó en el año 2015 justamente en su lugar de trabajo, el Hospital José María Penna; luego participó con sus obras en MEEBA (Asociación de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes), donde formó parte de una muestra que se pudo ver en La noche de los museos de 2019. Desde entonces no se detuvo.



 






 

En su exhibición en la Galería de Arte Palermo H hay dibujos de diferentes tamaños (predomina la medida media) que conforman un mundo de oscuridad a través del grafito de diferentes grosores, para ser difuminado con facilidad y dar diferentes texturas con algún mínimo detalle de color como son el rojo sangre, el verde o el azul. Sólo hay una cosa más gustosa que ver los dibujos de Alejandra y es que ella misma te cuente la historia de cada una de sus imágenes. Todos tienen distintas personalidades y razones de ser, salen de un lado que parece caminar detrás de la artista y susurrarle mientras nacen de su mano izquierda, aun siendo diestra. Alejandra descubrió que podía hacerlo con la otra mano cuando tomó un lápiz y comenzó a crear con su otro hemisferio, cuando su maestra le advirtió sobre esto sorprendida durante una de sus clases. 


 


Se vuelve literal la idea de descubrir las sombras: ver sus dibujos es casi como sumergir la cabeza en una vasija de recuerdos ocultos que afloran sin previo aviso, involuntaria y maquinalmente.

La anatomía humana deformada o enroscada, ojos que nos observan, criaturas monstruosas o seres fantásticos, la naturaleza y la sangre conforman la historia que cuentan las obras de Marrero. Sin tapujos ni tantas vueltas, simplemente surgen en su mente y ella las trae a la vida en un papel.


 

La danza cromática.



PH: Nadine Duchini. Edit.: Marina Amestoy.


 

Adela Blanca Pecorino es una destacada artista que comenzó su trayectoria en el mundo de las artes participando en distintos talleres con maestros como Pablo Sinaí, Jorge González Perrín, Eduardo Gualdoni y Marcelo Maira. Desde el 2006, expuso múltiples veces y fue reconocida con menciones y premios. Entre ellos, el segundo puesto tanto en el Concurso Estímulo de Bellas Artes como en el premio de la Fundación Travesía.


 

En este caso, su conjunto de obras que se nos presenta en la Galería parece comunicarse a la perfección con las obras de su colega:  genera un contraste que nos invita a salir de las sombras y a entrar a un camino lleno de color, movimiento y explosión cromática. Su obra, el corazón de la Galería, resalta entre lienzos danzantes de colores saturados amarillos y rojos vívidos, violetas embriagadores, verdes y naranjas. En cada pincelada, Pecorino nos da una profundidad y movimiento irreales sobre el lienzo, utiliza acrílico y las medidas pueden llegar hasta 50cm x 70cm. La abstracción de cada cuadro invita al espectador a detenerse (en general, no sólo ese instante) y perderse en el movimiento casi hipnótico que tiene la obra de la artista en sus fuertes contrastes y así ir descubriendo la emocionalidad o el mensaje oculto dentro de cada pieza.


 


PH: Nadine Duchini. Edit.: Marina Amestoy.



 

Todas estas características son parte de la energía que parece emanar del lienzo y conectarnos con su creadora y reconocerla en sus cuadros. Hace bailar la mente y, a su vez, produce la cualidad de no pensar en nada y dejarse llevar por lo visto hasta abstraerse de uno mismo.





 


PH: Nadine Duchini. Edit.: Marina Amestoy


 

Poner el cuerpo (trastienda)


Las creaciones de Alberto Morales, Ana Eckell, Ana Godel, Ernest Gauthier, Francisco Zuñiga, H. Angola, Luis Onofrio, Pettoruti, Ponciano Cardenas y Timpanaro conforman un acervo extraordinario para recorrer dentro de la Galería. Siendo el cuerpo la materia predominante en este conjunto de obras, Poner el cuerpo (realmente) se vuelve un asunto elemental para el espectador. No sólo es la anatomía y su interpretación sobre los lienzos, sino el territorio en el que se desplaza o el contexto en el que su artista la creó. La sensibilidad de un cuerpo o un gesto que expresa más de lo que el ojo ve rápidamente pareciera ser a lo que apunta el grupo de pinturas que conviven naturalmente, incluso tratándose de épocas y técnicas distintas. Todas parecen expresar el movimiento corporal de su creadora o creador, la intensidad con la que ejecutó sobre el bastidor o la templanza con la que se recrearon las distintas escenas.


 

Tres estadios parecen envolver el lugar. En todos hay un aura de inconsciencia, de escape al análisis, una idea de dejarse llevar. Hundirse entre sombras enigmáticas y pigmentos saturados, recorrer lo cotidiano desde lo que somos puramente: cuerpos.

Cuerpos que dudan, que danzan o que no se reconocen, que duelen y que gozan.

Que conviven.


 




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