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Bailar tango: Un río-arrebol de almas, tierra y palabras, todas ellas, serpentinas danzantes.

Actualizado: 24 jun



En el interior de esta alma nocturna,


revelada al cielo por el color de la luna


que recibe los prodigiosos peces


se enamoran de una danza termal


eterna propagación de cristales internos,


y antes del alba se consumará para


lo eterno, todo ese brillo y toda esa calma


Luis Alberto Spinetta, Guitarra Negra, 2008


 

El tango, ícono cultural argentino por excelencia, ha trascendido fronteras y generaciones, consolidándose como una manifestación artística profundamente arraigada en la identidad nacional y global. Según Andrea Uchitel, "Dos personas, autónomas y juntas, trabajan en acciones distintas para sincronizarse y sintonizarse, para generar UNÍSONO, sensación de complementariedad y totalidad". Desde sus orígenes humildes en los conventillos de Buenos Aires, el tango se ha distinguido como una danza que encarna la melancolía, la pasión y la tragedia (Collier, 1995). Esta capacidad para transmitir emociones profundas se entrelaza con su evolución histórica y su influencia cultural diversa, como señala Robert Farris Thompson al afirmar que "el tango es más que un baile; es una forma de arte que encapsula la historia de la diáspora africana y la mezcla cultural en América Latina" (Thompson, 2005).



 



PH Y Edit.: Marina Amestoy


 



El tango se desarrolla como un diálogo físico y emocional entre dos personas, una danza que no solo se ejecuta, sino que se vive y se siente. Según María Susana Azzi, el tango ha sido un reflejo de los cambios sociales y políticos en Argentina, adaptándose y redefiniéndose a lo largo del tiempo (Azzi, 2008). En palabras de Carlos Vega, "el tango no solo es una danza, sino un lenguaje corporal que comunica la experiencia compartida de la marginalidad y la pasión urbana" (Vega, 1998). Este enfoque subraya cómo el tango ha proporcionado una voz a los marginadxs, convirtiéndose en un espacio inclusivo y poderoso para aquellxs que lo bailan.



 


Andrea Uchitel nos invita a explorar las mecánicas del abrazo en el tango, donde el cuerpo se transforma y se entrelaza en una experiencia única de movimiento y conexión. Ella nos lleva a través de las calles y arterias internas del universo del tango, donde cada paso y cada abrazo nos enseñan a escuchar y a sentir dentro del baile. En este proceso, nos descubrimos dentro del abrazo, fortalecidos por la reciprocidad y la confianza que el tango inspira.

Andrea Uchitel

 


La experiencia de bailar tango se convierte en un viaje iniciático, donde cada parte del cuerpo despierta y se conecta con otra, creando un conjunto orgánico y armonioso. Desde la cabeza hasta los pies, cada movimiento y cada contacto se convierten en una expresión poética y luminosa, como un poema escrito con los pies y bordado con luces y sombras. La aventura culmina en la comprensión de que bailar tango es más que una danza; es un acto de creación y de transformación personal, donde nos encontramos con nosotrxs mismxs y con el otrx de una manera única y profunda.

En resumen, el tango trasciende su forma física para convertirse en una metáfora de la vida misma, donde la música, el movimiento y el abrazo se entrelazan para crear un espacio de belleza y emoción compartida. Desde sus orígenes en los barrios marginales hasta su lugar en el mundo contemporáneo, el tango sigue siendo un faro cultural que ilumina la identidad argentina y emociona a audiencias de todo el mundo.


 



Bailar tango es un amor "dragónico" o un telegrama urgente que nos lleva, y sigue, hasta el centro-corazón de un pentagrama de orquesta, donde sea que este-esté. Es una cinta jadeante hecha con un mar de fanales, un sueño alquímico y una curva de pétalo dibujada con lava. Bailar tango es salirse del mundo por una pausa (no) muy breve para volver siendo otrx y, en realidad, unx mismo. Es esta experiencia transformadora y universal la que hace del tango mucho más que un baile, sino, o más bien, una forma de conexión profunda con lxs otrxs , marcada por la intensidad de cada paso y el abrazo que lo acompaña.


 

Esta travesía a través del tango llega a su apoteosis al alcanzar los últimos compases del libro, en los capítulos titulados Recorridos de mi bailar y Glosario de palabras confusas. En cada página explorada meticulosamente, hemos pulido una senda "hacia el norte navegando bordes", colmándola de pasos y cuestiones que han enriquecido nuestro viaje hacia el desenlace. Nos hemos reconocido inmersos, en constante movimiento, nunca solos (¿Andrea, estás ahí?). Resulta singular encontrarse acompañadx por las letras y melodías, desde el primer acorde y cada párrafo, hasta la última palabra del epílogo que cierra este magistral recorrido literario.


 

Para lxs amantes del tango: UNA LECTURA IMPRESCINDIBLE.

Para lxs amantes de la danza: TAMBIÉN.

Para todxs.

Para mí.

Para vos.



Marina Julieta Amestoy

 


Bailar tango: Un río-arrebol de almas, tierra y palabras, todas ellas, serpentinas danzantes.

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Ficha técnica: Bailar tango. Mecánicas del abrazo


  • Autora: Andrea Uchitel

  • Editorial: 2DA en Papel Editora

  • Nº de páginas: 320

  • Idioma: Castellano

  • Encuadernación: Tapa blanda

  • ISBN: 9789878633060

  • Año de edición: 2020

  • Plaza de edición: Buenos Aires, Argentina.


Nota originalmente publicada en Revista Varda (https://revistav.wixsite.com/varda)










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