Cuerpos de Texto| Primera edición | Poesía
Karla Armas es poeta, escritora y gestora cultural ecuatoriana. Su escritura explora la memoria, el cuerpo, la migración y las formas de lo suspendido como territorios de investigación poética. Es autora de los poemarios Pez Amapola y Lo suspendido, obras que abordan la intimidad, la pérdida y los desplazamientos desde una mirada sensible y crítica. Su trabajo ha sido traducido al italiano y al árabe, y forma parte de antologías y festivales internacionales. Su práctica articula poesía, oralidad y procesos comunitarios vinculados a la escucha y la construcción de memoria colectiva.
Quito, Ecuador
@mkarlarmash (IG)
Altar
Pequeños dioses de grieta:
cuidan el día;
recogen lágrimas;
cuentan pasos
de los andantes de la noche.
Al borde de este silencio,
un altar improvisado:
Tazas, polvo,
oraciones entre dientes.
Detrás del vapor,
el cuenco aún hondo,
esperando.
Laurel en humo,
despierta en mí,
el aliento.
Mineral
En la palma,
una piedra tibia.
El peso
de este amor mineral
es un rumor de sílice
bajo la lengua.
Entre los pliegues,
el calor persiste.
Deja que el silencio –
como polvo,
se pose.
La piedra susurrando
me basta
para caer.
Los lobos detienen el paso para mirarte
Apu Efraín,
¿en qué orilla
te reconoces
después de la tormenta?
Y mis cuencas –sin órbitas–
no los vieron llegar.
Bestias de acero,
hallaron tu vientre.
Apu, profanado en el prodigioso
único silencio,
te abres granada madura
sobre vivos
y muertos.
Siembras,
de pulpa roja,
la memoria.
Materia oscura
No vemos
lo que sostiene.
Sin embargo
algo mantiene
la distancia exacta
entre todo.
Como si el mundo
reposara
sobre un silencio
más antiguo.
Presencia
Sé los rituales cotidianos:
escondo amuletos
debajo de tres niños sonrientes,
que viven entre tiempos.
Sostengo el aire
de sus risas.
Lo guardo en frasquitos
con sus nombres.
A veces respiro.
Y si no tiemblo,
es porque el miedo
aprendió
a velar conmigo.
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